Boletín de la Biblioteca Nacional N° 87-90

Percy Gibson, Akides Spelucín y José Carlos Mariátegui, establecen una verdadera tribuna de las letras nacionales. De esta cuna surgen también los fundadores de El Tiempo, políticamente más definido como opositor al régi- men de José Pardo pero sin el brillo literario de La Prensa: y, cuando las pág;nas del nuevo matutino no pueden contener ya el anhelo reivindicador de Mariátegui y César Falcón, crean La Razón, periódico obrerista dedicado a alentar la lucha social. Hacia 1920 el periodismo ha experimentado significativas innova- ciones, desde el reemplazo del vapor por la electricidad y de la prensa plana por la rotativa en el aspecto técnic~industrial hasta la aparición de verdaderas empresas editoras y sociedades anónimas que representan inte- reses económicos y sociales de mayor envergadura subordinando la influen- cia individual y la pasión coyuntural de los redactores. Se difunde el diario eminentemente informativo que intenta ubicarse por encima de la lucha política a través de la formulación impersonal y objetiva del hecho noticioso, La Prensa, El Perú, Jornada, Ultima Hora, El Universal, .:ion algunos títulos de éste género aunque por cierto, no siempre logran la neutralidad deseada. Paralelamente se multiplican los órganos institucionales y portavoces de grupos organizados, llámense movimientos, as.ociaci'ones laborales, profe- sionales, locales, etc. Es copiosa la colección de periódicos partidarios reunida por Porras, aún cuando se trata de números sueltos y ejemplares incompletos, su re- visión permite establecer que proliferan durante los períodos electorales, cuando la campaña proselitista puede decidir la inclinación de la opinión pública por uno u otro candidato; concluído el proceso eleccionario, di- sueltas las alianzas y alejados los partidos de la lid presidencial, las hojas periodísticas decaen o desaparecen. Partidos como el APRA han logrado sin embargo sustraerse a éste sino, transponiendo en ocasiones los límites estrechos de la legalidad, para hacer llegar a la opinión pública su versión apasionada de los acontecimien- tos. La Tribuna ( 1932) es un buen ejemplo, clausurada muchas veces, sus ediciones clandestinas nunca se hicieron esperar. De igual filiación son La An,torcha, Trinchera Aliada, El Pueblo e Impacto. Una agrupación fecunda en su producción periodística es el Movi- miento Democrático Peruano dirigido por Manuel Prado, y cuya vigencia termina en cuanto el líder, dos veces Presidente del Perú, abandona la po- lítica. Sus voceros: El Popular en 1949, Comando y Ahora Gráfica en 1956. De éste año también datan Libertad del Movimiento Social Progre- sista, Democrncía del Partido Demócrata Cristiano, y Coalición del frente 6

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