Boletín de la Biblioteca Nacional N° 81 84

Extraña declaración, muy suya, al supeditar una cartera ministerial a la misión de un bibliotecario. La Biblioteca, aliada de su destino, compensábalo así, con el encumbramiento político, nunca buscado por él, ejercitaba su pode- rosa influencia y prevalecía sobre su ardua y trascendental tarea. El cambio que Basadre había dado a nuestra histórica y trágica Biblioteca consagró su figura de Bibliotecario-Ministro en el ámbito cultural a nivel nacio- nal, y en su hábil manejo, conjugó con vibrante patriotismo una Biblioteca-pro- blema con una real posibilidad de servicio. No es esto todo, lo que quisiera resaltar entre la gama de detalles gigan- tes que envolvieron sus aspiraciones dirigidas al mejor desarrollo del prestigio de la primera Institución Cultural del país. Traigo a la memoria, otras palabras mensaje y anhelo, que a otras volun- tades porque la suya no podría detenerse ya ante la presión de la Historia, de- bió encomendar: "El Catálogo Peruano y peruanista de !a Biblioteca Nacional de Lima, con su:-, treinta años de experiencia es tan valioso, que debiera ser impreso como ocurre con los catálogos de !as grandes bibliotecas contemporá- neas. Así se evitaría el peligro de las pérdidas o deterioros insalvables en di- versas fichas y se haría un enorme servicio a los estudiosos del mundo culto". Utopía entonces, problema y posibilidad ayer, realidad, ahora. Mercedes Gazzolo de Sangster Mi testimonio sobre el Doctor Basadre no puede referirse al gran hom- bre ni a su labor y sabiduría sobre la Historia, ni a su inmensa vocación de bi- bliotecario. Simplemente me limitare a su relación con el "Fondo San Martín", Siendo Ministro de Educación, el Doctor Basadre, permitió que bibliote- carios sin experiencia pero con mística, sin sabiduría pero con sensibilidad, in- lentaramos recorrer el embriagador sendero que lleva a colaborar en el desarro- llo de nuestro país a través de la lectura. Es por ello que mi testimonio es de gratitud y respeto al hombre que con sencillez y verdadero humanismo permitió y alentó nuestra propia realización. No sucede todos los días que desde el Despacho Ministerial se cree y desarrolle toda una "punta de lanza" de lectura agresiva hacia !a comunidad. Era octubre de 1956 cuando el doctor Basadre dio su aprobación a una serie de acciones bibliotecarias que no se detendrían jamás, aúnque las personas y entidades variaran. A una apertura siguió otra y ya desde 1958 se observó una actividad pla- nificadora que nos conduciría a Jo que hoy acostumbramos llamar Sub-redes, Redes, Sistema~. En suma somos testigos que en el Perú desde esos años 50 hasta hoy, si bien han faltado muchas accione~, indudablemente, en cuanto a 136

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