Boletín de la Biblioteca Nacional N° 67 68
Conocedora d·e las necesidad·es de desarrollo socioeconómico del Departamen. to de Puno y del rol que cJrresponde a las Bibliotecas en la transformación nacional, aceptó en ·el año 1968 el encargo d€l Fondo San Martin para rea. lizar un viaje a dicho departamento y hacer un diagnóstico del estado de sus bibliotecas y un cursillo de capacitación a los encargados de las mismas; pusJ tanto int-erés en esta labor que aún subsiste el entusiasmo en sus alum- nos puneños manifestando un continuo esfuerzo por s-eguir las instruccio- nes recibidas de zoraida, contribuyendo as1 al mantenimiento de sus p1eque. ñas bibliot-ecas. Animada por su inquieto espíritu fundó el CICUFE (Circulo Cultural Feme- nino) donde reunió a un numeroso grupo de co1'egas y amigas con el fin de orientar ·el int-erés femenino hacia los problemas nacionales, dedicándo- se con afán a la organización de interesantes conversatorios, a la difusión de las actividades culturales que &e r·ealizaban en Lima y a propiciar la unión entre bibliotecarics e intelectuales para que del acercami·ento surgiera una mejor comprensión de nuestra prof·esión. Era una d~ las figuras representativas y más queridas entre los biblioteca. rios. Nos dio ejoemplo de lo que es la voluntad cuando enferma, pero no ven. cida, venía a cumplir con su deber pes-e :;t todos sus dolores y nos hacia sonreír con su brillante chispa, con su amable rostro que ocultaba la pena de d·ej arnos. Los últimos años de su vida fueron duros. Cinco años luchó t·enazmente con la enfermedad y al comprender que se iba, multiplicó sus horas de vida en un esfuerzo titánico para cumplir en lo posible las metas que sa habla se. ñalado. Vivió tan intensamente sus últimos días que logró proyectarse en la realización de diversos planes qu-e aún la conservan entre nosotros. El día 26 de diciembre de 1973 desapareció esta ejemplar funcionaria de la Biblioteca Nacional cuya vida terminó en su puesto, junto a quienes fuimos testigos de sus afanes y sacrificios por llevar adelante la obra con la que se habla identificado d·e mall'era tan profunda. Zoraida: ¡esperábamos tanto de ti todavía! tu obra no está en un libro, per. manece en los ficheros de la Bibliot·eca Nacional, en los resultados de tu la- bor de organización de la Oficina d·e Procesos Técnicos, •an la enseñanza de tu vida fecunda, en la dulce obsesión que eran tus hijos, ·en el estudio y en el trabajo en esta casa difusora de cultura a la qu·e tanto amaste. No olvidaré nunca, colega, amiga, tu mano extendida, tu abrazo fraterno, tu esfuerzJ por hablar a pesar de la prohibición médica y esa frase pocos d1as ant·ss de partir: "Yo no te puedo fallar", palabras valientes con las que su- perando tu dolor me obligaste a sobrellevar mi pena y a prometerte silencio. samente a ti, frel representante de un grupo de valerosos bibliotecarios, no fallarles. ¡Zori, tú cumplías :siempre tus promesas; por eso si~ues presente en la Bibliotieca Nacional! María Bonilla de Gaviria Directora de Za Biblioteca NactonaZ 199
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