Boletín de la Biblioteca Nacional N° 59 60

29 y circunspecto, sino que tiene una honda y sincerísima inquietud americana y un profundo anhelo de acertar y vincular la tradición y las glorias de la eterna Europa, con la juventud y lozanía de las tierras de Indias; él ve al mundo Nuevo, no como rival de Europa, sino como continuador de las ideas y anhelos comunes". "Amigo de Itúrbide y de Bello, de Irisarri y de Revenga, García del Río no es un diplomático más, en los nutridos y estériles escalafones oficiales; su obra está ínti- mamente vinculada al nacimiento de la república. El y el militar inglés serán recor- dados siempre en la historia peruana, como los primeros hombres que, oficialmen- te, hablan a las Cortes de Europa en nombre del Perú". Apreciaciones generosas que recogemos con honda gratitud. En 1830 García del Río regresó a Colombia. La provincia de Cartagena lo eligió diputado al Congreso. En Bogotá recibió del gobierno presidido por el General Rafael Urdaneta el nombramiento de Ministro de Relaciones Exteriores y luego de Consejero de Estado. En 1.831 viajó a Jamaica, luego de haber escrito las "MEDITA- CIONES COLOMBIANAS". Al pasar por Guayaquil en 1832 se comprometió con el General Juan José Florez y desempeñó entre 1833 y 1834 el cargo de Ministro de Hacienda del gobierno ecuatoriano. Regresó al Perú en 1835 y desempeñó durante el año siguiente el ministerio de hacienda del Estado Nor-Peruano. Actuó como ministro plenipotenciario ante el go- bierno del Ecuador para negociar la neutralidad de aquel país en la época de la Confederación Peruano-Boliviano. Hizo parte del Consejo de Gobierno integrado por los ministros José María Galdeano y Manuel Vicente Villamarín, que del 4 de enero al 20 de febrero de 1838 reemplazó al Presidente Luis José de Orbegoso. Derrotado el gran mariscal don Andrés de Santa Cruz, el colombiano se esta- bleció en Guayaquil en 1839. Dos años después el Ecuador lo designó Cónsul en Río de Janeiro, pero al pasar por el Callao el Presidente Agustín Gamarra le negó la entrada al Perú. El exministro, exdiplomático y expresidente elaboró un opúsculo sobre este incidente y resolvió pasar a Chile. Valparaíso volvió a verlo en sus quehaceres periodísticos. En 1842 editó el "MUSEO DE AMBAS AMERICAS", y en 1844 "EL MERCURIO". También tradujo del inglés la tragedia titulada "Pizarra' ', escrita por Sheridan. Posteriormente se trasladó a México y allí en la más completa pobrew. y total- mente olvidado murió el 5 de mayo de 1856, a los 62 años. De su actuación política en esta tierra legendaria dijo el ponderado historiador Dr. De la Puente Candamo: "Se une muy fuertemente a tres grandes figuras ame- ricanas que si bien discrepan al enfocar la realidad peruana, poseen un muy sólido factor doctrinario. San Martín, Bolívar y Santa Cruz, en sus respectivos planes de monarquía, imperio, y confederación, tienen siempre un claro sentido de la jerar- quía, del orden, de la autoridad, y con ellos por identidad doctrinaria, está García del Río en circunstancias históricas diversas". Queden estas pinceladas biográficas del prócer cartagenero como testimonio de la gratitud y del recuerdo del pueblo y de los periodistas colombianos a quien fuera fundador de gacetas en Santiago, Valparaíso y Londres, escritor, traductor, secretario de estado, diplomático y creador de la Biblioteca Nacional del Perú. Juan García del Río tenía que ser periodista, antes que estadista y diplomático, porque la prensa es la propagadora de la ilustración y la más vigilante defensora de las libertades. La prensa y la biblioteca tienen una hermandad eterna, y si la primera es la universidad del pueblo la segunda es el refugio de quienes tienen as- p1rac10nes e ideales. Muy bien lo afirma el erudito historiador, incansable inves- tigador y admirado bibliófilo peruano, Dr. Félix Denegri Luna, quien une a su gran señorío la generosidad del mecenas, en su cuidadoso trabajo: "Apuntes para un es- tudio bibliográfico de la Gaceta del Gobierno": "Cabe recordar que los fundadores

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx