Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54

28 y otra multitud de cosa~ semejantes ? Jesu Cri.to s~ fundó en la tierra un imp~rio espiritual, sin romper de ningun modo los lazos d.! la sociedad. 2Qué ser i.1 dd univl'.rso , si la igl..'.si:t fuese ínJependiente, y el alta·r tuviera poder para equilibrar á la autoridad civil en lo5 asuntos que estan íntimamente unidos con el órden sociJl? ¿ A qui¡;!o dtb~riao obedect>r los cristianos en caso que estlS dos potestades estud~sen en contradiecion ? Es precis0 tener muy presente los límites que separan Ja potestad eclesiástica de la civil. T-0do lo perteneciente al dogma y á l:t moral está suj.:to á la iglesia: elb es la única legisladora en este punto.. Pero tojo lo concerni.?nte al órd~n social es de Ja ínspeccion dd gobierno civil. Si estos podt:res se hao coofundiJo desde el siglo diez , son bien conocidas fas causas que introduxéron este desórdea. Fl~ury las desenvuelve coa la erudicion y tino ~ue le soa característicos , y nosotros no haremos sino extractar su doctrina en esta materia. Cuando, por b incursion de los bárbaros y por la desorganiz.icion del imperio romano., fixó la ignorancia su trono en toda la Europa , solo en los chustros se conservaron algunas centell.as de ilustra– cior;. Los magnates eran tan ignorantes que no sa– bian escribir y ni aun leer , y a<>Í teni.rn que confiar todos sus negocios .á los eclesiásticos. Estos, aprove– chándose de las circunstancias, y del sistema feudal «¡ue prevaledJ en aquellos tiempos, fueron are.aocando privilegios• sin que los mismo, que los concedía~ peasasen hacerle~ una_ gracia , sino darles Jo que era de rigorosa justicia. Ocurria alguna fuerte· disput-l entre !os príncipes : en et n1omento era conducida J.t guereUa ¡l obispo ó al papa , al pdacipio ~omg

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx