Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54

2-6 lü~ regulares. Ellos han tenido la astucia de iden· tificar su causa con la de la rdigion y de i.al modo han manejado su.; cabala§ para aluc ina.r á los i1no– raotes que han Hegado a h21cerles creer, que tratar de n:fonna en este punto, es destruir por sus cimien· tos Ja relij{ÍOO de Jc:-iu Cd'lto. Bi~o conozco que el pueblo me tratará de cor– rompido, y tal v1..·z dt! ht:n:ge, porque ddieodo los dered~os de la razon : pero ~a uno de nuestros di– putados ha teni iu la t!nergfa de abrirme el camino, sobreponiéndose al miedo que debía inspirarle Ja obs– tinada opos.icion que necesariamente han de hacer Jos regulares y sus ci~gos devotos. El Señor P~zet ha promovido Ja reforma en el Congreso. No lo dexa• rémos solo en el campo de bataUa : te auxiliarémos en cuanto nos sea posible. Seria envaoo tratar de la necesidad de Ja r~· forma , y de los términos en que debe hacerse , sí antes no dcxásemos asentado, que por sí sola puede hacerla la potestad civil : pues tendrían los regulares este efugio de que valerse para desobedecer a Jos reformadore.:;. Prucurarémo,, pues, demostrar en este número qu:!, el gobierno civil tiene facultad par11. ,.~/'ormar á los regulares ; y en Jos sigl1ie :ites nos rontraerelDo!i á exámínar las propO'iiciones que el Se~ fior·Pezet ha presentado á discucion. El obj.:to de los gobiernos civiles es Ja pros– peridad del estado, y por Jo mismo tienen derechO para hacer toJe> aquello que pueda contribuir á· este impartantísimc;> fin. Las leyes de Ja iglt:sia no pue– '1ea ser contrarias i las civiles , porque sí Dios quie– re que con~igamos la vida eterna , tambieo quiere que seamos buenos -ciuJadanos ; :Y la .religion no púe• de permitir Aesótdeo~ que alteren el 'órdeo sigcal.

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