Boletín de la Biblioteca Nacional N° 51-52
59 Estos dos libros los iba ú comprar, y rn autor. el Ministro de Relaciones ExtPriorcs; me dijo que deseaba enviarlos a U. Al fin recibí la historia de BcncdetLi, y le agradezco mucho a U. Ojalá no olvide C. t¡uc de,;co conseguir algunas obras sobre la historia de Brasil y de Bolivia. El decreto sobre imprenta, que tanto ha crispado los liberales nervios de U., ha producido tan buen resultado entre nosotros, que estamos en completa calma, no oímos maldecir y blasfemar, y no perdemos tiempo leyendo neceda– des de mal gusto. Los periódicos moderados y dignos de ver la luz pública si– guen publicándose como antes. Colombia estaba cansada con el libertinaje que autorizaba la constitución de Río-negro ( 1863 ), y prospera y se siente descan– sada, tranquila bajo la actual, que es tan conservadora como la de Bolivia en tiempo del incomparable Dr. Linares (fin de 1861 ). Su affmo. y respetuoso amigo, Rufino Cutiérrez DE MANUEL A. LOPEZ Bogotá Agosto 2[1---1889. Seiíor D. Ricardo Palma Lima. :Vli estimado amigo Sus apreciables cartas del 11 i 29 de junio me han impuesto que recibió la mia del 13 de Mayo i el ejemplar de mis Recuerdos historicos i he tenido el gusto de saber que e,;tos le han servido para correjir su tradición, Pan, Queso i Raspadura. Quisiera m1 amigo que V. escriba algo de Colombia en un periodico de esa Ciudad i me lo remita para hacerlo reproducir aqui V. está al cabo de cuanto ha pasado i como se ha constituido esta que llaman Republica que languida es– pira en la miseria; no circula medio real en plata, sino doce miUoncs de billetes de un banco que no tiene fondos de amortización, i cinco o mas millones de Nikel de forsoso recibo. No tenemos gobierno lejitimo ni otra constitucion i leyes que las que Núñcz ha hecho despedir á sus adeptos nombrados por él con el carácter de Con- greso ha suprimido el sufrajio popular, i sostiene sus arbitrariedades con 8000, jenirnros que paga con subidos sueldos i recompensa su degradada humillación con ascensos; i su audacia es Lal que hace reformar la constitueion cada vez que quiere. Ahora se asegura que intenta hacer que su congreso lo nombre Pre– sidente vitalicio. En fin mi amigo Palma. No quisiera hablar de mi abatida pa– tria; pasemos á otra cosa. Diré á V. que soy uno de los locos de este tiempo, un bestia, un igno– rante: soy espiritista por conviceión, i no m<· avergrn"nzo di> confe.-;al'lo: no sé como pensara V. sobre esto; pero en cuanto ami, le aseguro que tengo prueba,~
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