Boletín de la Biblioteca Nacional N° 51-52

24 Al afortunado Cristian que ha sido arrullado con tan dulces cantos le e1nw un tierno beso y un humilde arrullo. De mi canlo en el ritmo Quiero enviarte de dulce melodía Un arrullo tan grato que te aduerma ¡Niño del alma mía! qwero que mi canto (Que no es canto tal vez sino una queja) En sus alas te lleve mi recuerdo De amor y de terneza. l si en lejanas playas Tu vida pasa de la mía tan lejos Sabe Cristian que ausente y muy distante Con el alma te quiero! No tiene nada de poesía este pobre canto que ha sido dictado por el corazón. Es U. muy afortunado y bien lo merece. el afecto que sabe inspirnr ú las literatas debe enorgullecerlo, porque es el mas tierno y mas sincero; yo la mas humilde de todas en mis producciones no le cedo el puesto á ninguua en el eariño y á si es que aunque U. olvidó ponerme en la lista y puso ú Clorinda la primera, reclamo el puesto. A mi Sra. Cristina a quien de~eo conocer vivamente, le envío un estrecho abrazo y mi felicitación por Pl uuevo lazo que la une á U. á Cristian y otros niños muchas earicias v l~. querido amigo no olvide y escríbale pronto á :rn affema. amiga Mercedes A. de Flores. Cese tu ira ya; cese tu encono. Cuanto me has ofendido te perdono [ cuanto te he ofendido olvida t!Í ... ¿,Acaso no se calmará tu ira Si te digo que todo .fue mentira'( Aunque me odies, tu crees en mi virtud. Tengo un ll ido en tus labios. Sí Como insultan desdicen los agravíos l confiesan su hiriente Abrigados entreambos con mi aliento En ese nido los tendré un momento. No valdrá aquella prueba tu perdón. Siempre le amé, ya estoy bien castigada El orgullo no vale nada, nada Ante e! duro tormento de finjir:

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