Boletín de la Biblioteca Nacional N° 51-52

141 '\1 retirarse <le liNESCO y regresar al Perú, continuó su labor desinte– ;·c;iada de ayuda a las bibliotecas, colaborando con su hermana Bettina en la organización de umi biblioteca para El Frontón, en la Isla San Lorenzo. Bcttina, egresada de la Escuela Nacional de Bibliotecarias del Perú. do11dr· desiacó por su amor al trabajo y su vocación de servicio, inició su labor profe– sional en el Departamento de Ingreso de Ja Biblioteca Nacional, siendo promo– vida muy pronto a la jefatura de dicho Departamento, cargo en el que se hizo acreedora al aprecio de su personal por sus justas decisiones y humana eom– ¡irensión. Sn esp1ntn inquieto la Hevó a realizarse en otro~ campos de la profesión. :· ;1sí. como jefe de la Estación Bibliotecaria del Rímac cumple su vocación lfr ~ervicio, desarrolla una serie de actividades artísticas y literarias tendientes ;i incrementar el número de lectores y promover la lectura en el sector de su jurisdicción. con gran éxito: como supervisora del Fondo San Martín, participa en el programa de fomento y desarrollo de las Bibliotecas públicas. que esta en– tidad tiene a :;u cargo a nivel nacionaL presentando conjuntamenle con su her– mana un proyecto para el establecimiento de la Biblioteca Pública en Chimbotc: como profesora de Ia Escuela Nacional de Bibliotecarios del Perú, pone a dis– posición de las nuevas generacionef! de bibliotecarios, sus conocimientos y valiosa 0xperiencia profe,-ional; corno presidenta de la Asociación Peruana de Bibliote– carios durante dos períodos, reorganiza la Asociación y le da nuevo ritmo y orientación profesional. En 1966 se retiró Je la Bih!ioteca Nacional para aceptar la dirección de la Biblioteca del Banco Central de Reserva, la cual reorganizó poniéndola al nt· vel del desarrollo económico y social que se está plasmando en el Perú. Bcttina y Margarita fueron colaboradoras de la Gaceta Bibliotecaria del Perú y de la revista Fénix. La honda consternación que produjo la desaparición de las hermanas Summrr:o. será muy difícil dP superar, por lo inesperado, por la valiosa labor que aún les quedaba por realizar. por la amistad. simpatía y afecto quP quedaron truncos. G. A. E. l'ERCY GIBSON PARR,1 Son escritas estas líneas de homenaje a Ja men10ria dr' Pen·v Gib:;on Parra ( Arequipa. 1908-Lima, 1969) después de un justo despliegue de .reconocimiento tributado por diversas entidades de arte y cultura, a cuya fundación y vida con– tribuyera, y de la publicación de sendos escorzos crít.icos de la obra del poeta y del periodista. Sin embargo. en cuanto hasta la fecha :'e ha publicado como reseña biográfica y como recuento de su labor literaria. no sé si por premura informativa motivada por la eircuustancia periodística o por la siempre discreta comunicación que de lo suyo hacía el poeta. no ha sido mencionado el hecho de que, durante veinticuatro año5. media jornada del día por lo menos fae de– dicada por Percy Gibson Parra a la Biblioteca Nacional, es decir. desde que se grarhrnra de bibliotecario entre quienes formaron la primera promoción egrP– •;ada de la Kscucla Naf'ionn! de Bibliotecarios en 1944. hasta su fallecimiento en

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