Boletín de la Biblioteca Nacional N° 51-52
En csl0 de snrnhullir C:Hla cual sabe su cuento:" Que, vic11do el toro en la pinza, Caballo y rejoo adentro. ¿Qué d1ces·mna dd escandaloso insult.o c¡nc .se ha heclw il la libertad, cuando ·solo la volt111tad general, líbrc y lc·galmen(c ex– presada, potl!a y debía decidir la werte de Guayaquil'{ Una ¡wndilla de picarnelos, con .algunos esclavos pagados, conduxéron la liai;Jcra de Colombia desde un café y la coloci!ron en d lwsia <le la plaza, sos– tenidos por mil quinientos soldados de Colombia armados con bala en boca. Jcsus! Jesns ! ¡Lastropt<s de la república llam<Hlas y condn– cidas para destruir los enemigos comunes, ·sirvi{:ron <le apoyo a u11a faccion de miserables y ambiciosos! Je sus! J esus! ¿Sera verdad todo esto'! ¿Sera cierto que· el Selíor lloli vat· ejercla el poder ejecutivo sin que ·uadic se lo diese? Si es mentira lo que acabas <le oirme ¡no merece una tunda de picotoncs ·el Señor don A. z.·t ¡A ye cotorra rnia! el pnpd ag·uanta rnncho. Sabe pues , mi adorada Cotorra , ·que cu Guayaquil hab1a tr<'s partidos, el meno!' era por el Perú. ¿No es ver– dad , señor don A. Z. '! El rncdiano, era por la ciudad Ansiatica. ¿No es verdad, don A. Z? El mas preponderante foé el do su agrcgaciou á Colombia. es verdad don A. Z. ? · 'l'enían en cierta casa una es- pada al colocada en 1111 alt:ir: y en <licha casa se rcu- 11ian las y los partidarios del si~tcma colombiano.¡ No es verdad ~e ñor don Cuernos? ,,El genera! Sucrc ~e presento c¿:rca dCI ·g;obicrno Guayaquil, co:no agente <le la república, para invitar al pu'eb!o ii. la ,,re1rnion, o conduir una ·uegociaeion que, abreviando el término de ,,t"lla, facilitase la mas prnnta libertad del dcpa rtamcnto de Qnito. ,,H1zose el convenio cu 15 de mayo ·de 18~2L Por el, Ja provincia quc– ,,dó sugeta á las trausacioücs del G,'Cncral con los cncmig·os ; y stt ,,suerte suspellsa de la fortuna ó desgracia, qnc corriese en la g·uer– ,,ra la division del Sur de Colombia." Esta es una verdad que el sc– fior A. Z. no puede ne!:!,·ar ,porque otrns la han confesa.do á11tes que Stl sefloria. Otras muchas verdades pudiera aííadirte' querida Cotor~ ra. Pero,, para abreviar, esticndc la vista por los documcutos 011e se acomp:iii<ln al principio de este perii:idico; y g11ecbrás convcnci;ia, ;,;Í eres imparcial. Foo ¡ foó ! y lo que hiede don Anticucho Zarambeque. A .fe rnia, que uu auírnalazo de ~u especie, no le vi en e! arca de Noe. El habla, como yo, porque üeue boca. El se q\l(j~1, como yo, porq11e le duele, y porque tal vez se le ~icabó la mamada. ¿No es verdad, amig·otísirno '? Calla: calla; ¡Pobrecito! Mi amo es diputado del cong-reso y hara que te conlicu el poder ejccutirn. ¡Guá ! ¡Que é~ esto! Ayer 110 mas vino ( á espeta ¡wrros si11 pasaporte ) y y:l. quiere h;t~ g;a rnéi·ito por su vida, que la vo!uutad vcudra. ]~ntrctauto, oiga U. ei:;te villaueico Ya Colombia ha tenninaJo Su campaíia fdizrnentc. G na yaq nil tau solawente l\fas que Pastos le ha co;>taclo. Gracias al Cielo que ha <lado Con un he roe tau ;lfabic, Qne al pnnto dijo: No <:;s dable Que cutre ami¡;·os haya riiía; Pues para ·póstres la piiía, Que á las once no es tomd)le Lima: Imprenta admini1;1trada Por J. Antonio LJpez.
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