Boletín de la Biblioteca Nacional N° 5
23 que fueron ofrecidos a la representación diplomática del Perú en una signifi~ cativa ceremonia. Igualmente la Real Academia de Letras de Barcelona, por intermedio del Consulado del Perú, ha donado una colección de sus publicaciones. ESTADOS UNIDOS Con su fundamental intervención en el curso de las labores de la Escue- la de Bibliotecarios, mediante el envío de sus profesores, el Comité de Ayuda a la Biblioteca de Lima en conexión con el Departamento de Estado y el Go- bierno del Perú, ha contribuído, decisivamente, a la preparación técnica del nuevo personal de la Biblioteca. El arquitecto Emilio Hart Terré fué invitado a visitar diversas bibliote- cas norteamericanas, para perfeccionar los trazos finales de su proyecto so- bre el nuevo edificio. La señorita Delfina Otero, alumna egresada de la Es- cuela de Bibliotecarios, ha sido becada por un año, para hacer una estada en Nueva York con el objeto de pE>rfeccionarse en el Servicio para Ciegos que se inaugurará en la nueva Biblioteca. La casa editora Pocket Books lnc de Nueva York. impresores de las co- nocidas obras "de bolsillo" por intermedio del señor Coll Pardo que estuvo de paso por Lima, ofreció donar a la Biblioteca Nacional una serie de esas popu- lares ediciones. Efectivamenk hizo el obsequio de 99 títulos en inglés, con la promesa de que tan luego aparezcan las ediciones españolas que se pro- yectan de las mismas obras, estas serán remitidas a la Biblioteca de Lima. La famosa revista "Selecciones del Reader's Digest" que en su tiraje en cinco idiomas alcanza la cifra de 10 millones de ejemplares, en su número co- rrespondiente al mes de Agosto del prE>sente año, ha hecho un llamado de ayu- da a la Biblioteca de Lima, que por su extraórdinaria difusión, está destinado a tener una amplia resonancia entre todos los públicos. Transcribimos a con- tinuación las páginas publicadas llenas de cordialidad y de emoción: "La noche del 10 de Mayo de 1943 un pillete callejero advirtió el parpa- deo de roja llama detrás de la ventana de un vetusto edificio de Lima, la ca- pital del Perú. El fuego había hecho presa en la Biblioteca más famosa de to- do el continente, compuesta de 150,000 volúmenes y valiosos manuscritos reu- nidos en el transcurso de los siglos desde la época de los conquistadores. En }821, el general José de San Martín le regaló 600 libros de su propiedad y la declaró establecimiento nacional. A las pocas horas de haberse descubierto el incendio, el macizo y anti- guo edificio era un montón de humeantes escombros. Entre ellos, reducidos a pavesas, perdidos para siempre, quedaban documentos preciosísimos: me- morias, celosamente archivadas, de los antiguos virreyes, datos inestimables sobre las primitivas relaciones entre indios y españoles, periódicos de vene- rable antigüedad, árboles genealógicos, actas de fundación de muchas ciuda- des. Los eruditos han comparado esta catástrofe de la cultura universal con el saco de la biblioteca de Alejandría en el año 390 d. de J. C. Mas, la tragedia produjo instantánea'mente consoladora y hermosa reacc1on. Espontáneamente, los biblióficos de toda América acudieron a re- poner los volúmenes destruidos. Bibliotecas, universidades, sociedades cientí- ficas, donaron miles de libros raros y de manuscritos. El Gobierno peruano concedió un crédito de 5.000,000 de soles ( 769,000 dólares) para la erección de un nuevo edificio grandioso. Los bibliotecarios y los Gobiernos de va- rias naciones americanas se han comprometido ya a aportar sumas considera- bles a ese fin.
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