Boletín de la Biblioteca Nacional N° 49-50
La niñez y la educación en Keilhau Gottlieb Ernst Wilhelm Friednch Middendorff (y Frobel) nac10 en Kcilhau al último día del año de 1830. Sus padres, Johann Wilhelm y Albertine Middendorff, ya tenían una hija, Alwine. En 1831, Friedrich Frobel fue a Sui– za para difundir allí sus ideas, dejando la dirección del Instituto de Keilhau al amigo Middendorff. Este le siguió en 1835; su familia quedó en Keilhau sin el padre por cuatro años. Durante la ausencia de los maestros mayores, el primo de Ernst Wilhelm Middendorf, Arnold Barop (nacido en 1802 ), les reemplazó en el directorio del colegio. Preparado por estudios universitarios en teología, fi– losofía y ciencias físicas y naturales fue un instructor competente. Por su ca– rácter recto, Barop fue muy querido por sus alumnos. Volvió Johann Wilhelm Middendorff en 1839, siendo con su personalidad otro profesor de profundo saber para el propio hijo. Georg Ebers, egiptólogo y escritor de novelas históricas, alumno en Keilhau durante los años 1848-1852, retrata en su autobiografía a Johann Wilhelm Mid– dendorff como un hombre alto con los ojos lucientes que amaba a toda la natu– raleza (en el sentido del romanticismo) y a todos los seres humanos, especial– mente a los niños. En las clases de religión, sabía despertar el amor de Dios con palabras casi poéticas, mostrando su huella en la naturaleza y en todo lo bueno. Las enseñanzas y la personalidad ejemplar de Middendorff penetraron profundamente en las almas de sus alumnos. No les inculcó solamente la religión cristiana sino que les hacía respetar también las otras religiones del mundo. Los profesores creían muy importante la enseñanza del griego y latín. Barop dio cursos de historia. Las ciencias se transmitieron en acuerdo con las habilidades de los alumnos. Fue obligatorio el ejercicio del cuerpo; y los depor– tes y los juegos de combate en los montes que rodeaban al pueblo comunicaron alegría a los jóvenes. Además fue asignado a cada uno una pequeña parcela de tierra a fin de que labrasen su jardín a su gusto. Algunos mozos construyeron lechos de musgo en sus jardines, otros chozas enteras, donde se retiraban o reci– bían a sus amigos en las horas libres. Durante las vacaciones, profesores y alumnos solían viajar en grupos y a pie por toda Alemania. Dentro de esta vida escolar, se pueden encontrar las raíces de los intere– ses científicos de Ernst Wilhelm Middendorf. Tal educación ciertamente excitó una curiosidad por los hombres distintos y por los pueblos que habían vivido en tiempos pasados, por sus creencias y lenguas. Ei padre había contribuído a en– señarle a ver y comprender eI ambiente natural. Además, el colegio tenía una biblioteca donde se hallaban entre otras, obras de Alexander von Humboldt. La vida rústica y libre de Keilhau y las excursiones a pie, habían preparado física– mente a Middendorf para sus viajes por el Perú. Nació su hermano Hermarm en 1839, y el año 1845 otro hermano suyo, Arthur.
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