Boletín de la Biblioteca Nacional N° 49-50

18 paso de ;\Iercurio. del 9 de noviembre de 1802. Por una feliz casualidad, hr visto. y creo perfeclamcnlc h<íhcr vi~lo. su salido en el Callao ( ~igucn dos pú– gina,: de c<ilculos y dc!alles puramente ac;tronómicos) 7 • Nuestras colecciones de planlas y de dibujos que he hecho sobre la ;malo– mía de lm; gé1wro.s, en conformidad a las ideas que el ciudadano Jns~ieu me ha– bía comunicado en conversaeione.c; en la Sociedad de Historia Natural. han mnnen!.ado mHcho por las riquczao; que hemos hallado en la provincia de Quilo, en Loja, en el Amazonas y en la cordillera del Perú. Hemos hallado muchas plantas vistas por Jofé J us~ieu, la les como los Llogue a/ f inis, Quillafne y otras. Tenemos una nueva especie de J u1iana que es encantadora; unos collatix, varias pasionarias y Loranthus en árbol de "e~en!a pie.-; de alto; sobre todo ectamm; muy ricos en palmeras y en gramíneas, .sobre las cuales el ciudadano Bonpland ha hecho un trabajo muy cxtcllso. Tenemos hoy :L784 descripciones muy comple– tas en latín, y cerca de un tercio de plantas en los herbarios que, por falta de tiempo, no h~mos podido describir. No hay vegetal del cual no podamos indicar la roca que habita, y la altura, en toesa:oo, a la cual se eleva; de modo que la geo– grafía de las plantas hallará en nuestros manuscritos materiales muy exaetos. Para hacerlo mejor, el ciudadano BonpJand y yo hemos descrito con frecuencia la misma planta separadamente. Pero dos tercios y más de las descripciones per– tenecen a la asiduidad sola del ciudadano Bonpland, de quien no se podría ad– mirar demasiado el entusiasmo y !a abnegación para el progreso de las ciencia~. Los Jussieu, los De:;fontaine~. los Lamarck han formado en él un discípulo que irá muy lejos. Hemos comparado nue~lros herbarios con lo~ del Sr. Mutis; hemos con– sultado muchos ]ibros en !a i nmen:;a biblioteca de es le gran hombre; estarnos persuadidos que tenemos muchos nuevos géneros y nuevas especies; pero seréÍ necesario muchísimo tiempo y trabajo para decidir lo que es realmente nuevo. Traemos también una substancia silicosa análoga al talmsc'1in de las Indias Orien– tales, que el Sr. Mutis ha analizado. Existe en los nudos de una gramínea gi– gantesca que confunden con el barnbú, pero cuya flor difiere del bambusa de Sch reber. No sé si el ciudadano Fo11rcroy ha recibido la leche de la vaca vegetal (como lm indios Jlarnan el úrhol); es una leche que tratada con el ácido nítrico. me ha dado un c:rncho con olor balsámico. pero (¡ue. lejos de ser cáustico y per– judicial como todas las leches vegeta le~. es alimenticio y agradable de beber; lo hPmos descubierto en el camino del Orinoco, en una plantación en que !os negro;; lo beben mucho. Ile enviado también al ciudadano Fourcroy, por la vía de la Guadalupe, como a Sir José Banb, por la Trinidad, nuestro dapiché o el caucho hlaneo oxigenado que tra.'<uda por ;;us raíces un árbol en las selvas de Pimichin, en el más apartado rincóu dcl mundo, hacia las fuentes del Río Negro. En fin, después de lrc'..; años de espera, la mecánica celeste de Laplace ( nov icrnhrc, ] 802) nos ha llcgado: me he lanzado encima con una avidez sin límites ... E,;1e libro rnc ha reanimado para continuar las investigaciones sobre las mareas almoféric<is acerca de las cuales he hecho numerosas observaciones, en 1799, en Cwmrná: investigaciones de qnc le he hahlado al ciudadano Lalamfo. G0Ji11 h:1 ~ahido aigo de ello sin indicar su causa. Moselcy, en una obra sobre las enfermedades tle los trópico.e.;, dice falsamente que el barómetro está en el m<Íximo cuando el sol eslÚ en el meridiallo; pero eso es muy falso. El máximum tiene lugar a 21 h. y a 11 h.; el mínimum a 4 h. v a L)l/2 No hcn10-.; creído nt·í:c:.:~ario dar In~: do~ págintl.:;;;; de crilculo~ y detalles a~:tronórnicos dP que liahln Humboldt en stl cada. No/u de /J1 Roqu.etle.

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