Boletín de la Biblioteca Nacional N° 4
384 Cuando se erigió la biblioteca se le asignó el producto de censos y obras pias para su conservación y aumento; y no habiéndose hecho efectiva esta asignación. dispuso el Go– bierno, en 16 de Junio de 1830. que todos los libros que se introdujeran en la República. pagasen un tres por ciento sobre su respectivo avalúo; y en el reglamento de comercio de 30 de Noviembre de 1840. se subió al seis por ciento ese derecho. En el articulo 2" de la suprema resolución de 29 de Mayo de 1852. se ordenó que la Aduana del Callao pagase por semestre a la biblioteca trescientos pesos; y las de Arica, Islay, Huanchaco. San José y Pai– ta cincuenta; la suma debia ascender a mil cien pesos anuales. Pero estas entradas no son seguras. su percibo está expuesto a constantes contingencias. y con el fin de evitarlas y de fijar los fondos de la biblioteca. ha propuesto el bibliotecario. en varias ocasiones, que se considerara en el presupuesto nacional una cantidad anual de dos mil pesos, para que em– pleándose, cada año, mil en la compra de libros y periódicos en Europa, se invirtiesen los otros mil en la encuadernación y compostura de los libros antiguos. en articulas necesarios o útiles de adorno de las salas, y en la reparación y aseo del interior de la casa. Por mo– derada que esta petición haya sido, no ha podido conseguir hasta hoy sino que se elevara a la Convención Nacional. con cuya extinción ha quedado quien sabe hasta cuando desa– tendida. La minuciosa clasificación de los treinta mil volúmenes, que contiene la Biblioteca Na– cional. es imposible en el dia, por haberse suspendido. desde el año de 1848. el provechoso trabajo de formar los inqices generales de las obras. uno alfabético y otro por materias. Esa tarea que llevaba a cabo con acierto y empeño, uno de nuestros más expeditas biblió– grafos, nombrado D. Teodoro de los Reyes. quedó paralizada con la sensiblp muerte de este individuo a quien no podian muchos reemplazar por su raro conocimiento general de las obras y por el especial que tenia de la Biblioteca. Sin embargo. preciso era continuar– la a cualquiera costa. tanto para establecer e! orden necesario, cuanto para que todo el mun– do sepa si existen aquella.s obras que necesita consultar. De los volúmenes que se encuentran en la Biblioteca cuatrocientos setenta son manus~ critos. a saber; Montesclaros, Esquílache. Castellar. Liñán. el Duque de la Palata, el Mar– qués de Caste1 Fuerte, el Marqués de VilIagarcia. el Conde de Superunda. Amat y Jáure– gui. con la autógrafa del señor De-Croix. Además. una relación o noticia autógrafa de la intendencia de Arequipa, por el intendente Alvarez; el registro autógrafo de las órdenes ge– nerales del ejército libertador. desde el 20 de Marzo de 1823, hasta el 16 de Setiembre de 1824; un compendio también autógrafo. de las principales noticias de! Inca Garcilaso. etc.. por el doctor D. Justo Apu Sahuaraura; una historia de Chile por D. Pedro Figueroa y Córdova. que parece no hallarsl? impresa todavia: un vocabulario de los idiomas sindicas conocidos por Caníbos o Panao o Setevá; un autógrafo del P. Jesuita José dI? Acosta y otro del P. agustina Juan Tl?odoro Vásqul?z, limeño, intitulada; "Crónica de San Agustin del Perú". El aumento anual de volúmenes depende de la variedad de causas y ocasiones que lo producen. y tiene que ser bastante paulatino en razón a la escasez de los fondos de que para tal decto puede disponerse. Desde fines de 846, hasta la fecha, se han hecho adqui– siciones en el orden siguiente: desde finl?s de 1846 y en todo el año 47, 82 volúml?nes; en 48, 103; en 49, 90; en 50, 369; en 51. 115; en 52. 78; en 53. 325; en 54. 92; en 55, 85; en 56, 182. Aumentan también el número de volúmenes los obsequios que han hecho el Gobierno y algunos particulares. Estos obsequios han sido: a fines de 4624; en 47. 92; en 48, 38; en 50. 90; en 51, 72; en 53. 98; en 54. 11; en 55. 4; en 56, 8. Lo cual da el siguiente rl?sl¡]tado: Término medía anual de aumento por compras Idl?m por obsequios Total 143 42 185 De todos los obsequios hechos a la Biblioteca. desde su fundación, el más importante ha sido el del finado señor Doctor D. Miguel Fuentes Pacheco que legó. en 1840. al público su selecta libreria compuesta de 7,792 vol{'1nenes. Sin descender al número determinado de cada una de las varias denominaciones de las obras, abundan las de historia universal y particular de diferentes naciones del antiguo mundo a más de los viajes. Entre las relativas a América, se encuentran las Décadas de Indías por Herrera; la Monarquia Indiana por Torquemada; Historia General y Natural de las Indias por Oviedo; ,<:omentarios por Garcilaso, con la historia de la Florida; Historia de Méjico por Solis, con su continuación por Salazar. Además, Clavijero. Bernal Diaz del Castillo. Dávila. Rodriguez. Historia del Marañón; López de Gomara. Historia de Indias; y Barcia en' la de los historiadores primitivos de las Indias Occidentales. Sobre¡;bundan las obras sobre materias religiosas, eclesiásticas y de jurisprudencia. Tienen su respectivo lugar en los estantes destinados a las Biblias. la Poliglota del Cardenal Jiménes de Cisneros, la primera en su clase. y cuyos ejemplares son muy raros; la Poliglo~
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