Boletín de la Biblioteca Nacional N° 4
304 Rafael Grau Price, Alejandro Graña G., Salvador Gutiérrez Gálvez, Luis Lan~ deo, Pedro Mujica, Manuel P. Olaechea. Luis Ortiz de Zevallos, Jorge Remy Barúa, Kuroki Riva, Manuel Solari Swayne, Germán Stiglich, Felipe Tu– dela. Biblioteca Nacional del Perú. Lima, 17 de junio ele 1944. ,:)enores Santiago Acuña R., Ernesto Alayza G., Emilio Althaus, José Alva– rada S., James Baily Gallagher, Fernando Belaúnde, René Boggio, En~ rique Cipriani V., Enrique Dammert Elguera, Alejandro Desmaison, Ro– berto Denegri, Rafael Grau Price, Alejandro Graña G., Salvador Gutié– rrez Gálvez, Luis Landeo, Pedro Mujica, Manuel P. Olaechea, Luis Or– tiz de Zevallos, Jorge Remy Barúa. Kuroki Riva. Manuel Solari Swayne, Germán Stiglich. Felipe Tudela. - Ciudad. Muy estimados amigos: No en nombre de consideraciones personales, sino en el de los más altos intereses de la Cultura y del país, han firmado ustedes como amigos de esta humillada casa que es la Biblioteca Nacional del Perú. la carta que me enor– gullezco en contestar. Me atrevo a creer que ella no debe ser olvidada porque enjuicia una realidad condenable y porque implica. además, un limpio gesto de generosidad. sentido constructivo y espíritu de servicio. Ayudar a la Biblioteca Nacional es ayudar a las presentes y a las futu– ras generaciones del Perú. Mucho más valor que ayudarla en el momento fácil de las cosas ya hechas tiene actuar hoy cuando el nuevo edificio ha em– pezado a ser construído; cuando el Estado necesita saber que la opinión cons– ciente observa, espera, y colabora; cuando es preciso pensar que no se debe tener en un futuro lo más cercano posible. un palacio vacío, sino un Instituto actuante, dotado de sus elementos esencíales. Suministrarle aquelbs obras que representan el enfocamiento o el aná– lisis de los problemas del presente es evidenciar, con toda claridad y justeza, que la Biblioteca debe ser, no sólo un depósito de la documentación histórica o literaria. sino un organismo vivo, adentrado en la realidad nacional y mun~ dial. muy cerca del quehacer cotidiano de todo~. Hago los votos más fervíentes por que llegue a hacerse efectivo el pro– pósito de ustedes de elevar las erogaciones a la suma de veinte mil soles oro; y me permito sugerirles que designen. cuando llegue el momento oportuno, un comité de especialistas para que realice la selección de las obras por ad– quirirse, comprometiéndome a dar las informaciones destinadas a impedir in– necesarios duplicados. Grave responsabilidad contrae la Biblioteca al recibir todos los donati~ vos que a ella llegan: y mayor aún. si cabe, será ella frente a los libros que sean el fruto del nuevo y ejemplar esfuerzo de ustedes. Dicha responsabi– lidad puede ser definida en tres obligaciones concretas: A) Catalogarlos y clasificarlos en el plazo más breve. dentro de las normas de la técnica; B) utilizarlos dentro de la Sección o DeDartamento destinado a absolver las con– sultas directas del público; y C) pa'nerlos a disposición de los lectores, con un máximum de espíritu cordial y de eficiencia V con todas las que contribuyan a su conservación. .
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