Boletín de la Biblioteca Nacional N° 29
25 "Monumento y obra capital de la bibliografía española. A pesar de los yerros inherentes a esta clase de trabajos atestados de fechas y noticias, con– servará siempre interés y se consultará con fruto" (7). Sobra todo comentario ante tan sencilla y equitativa evaluación de la Bi– bliotheca Hispana; nosotros, explicaremos modestamente, uno que otro detalle que sirva como un aporte para el mejor conocimiento de ella. Tal es, la integridad, manifestada en todas las páginas de aquella fuente, pues siempre que cita algún escritor ya estudiado por algunos de sus contempo– ráneos, lo hace saber, verbigracia: Antonio de León Pinelo (Epítome ... 1629); Andrés Gonzáles Barcia (Historiadores primitivos de Indias, 1749); Gil Gonzáles Dávila (Teatro eclesiástico de la primitiva Iglesia de Indias Occidentales, 1655); estos autores, entre los conocidos, ya que también se refiere explícitamente a en– tregas que no son comunes para nosotros, como: Agustín Dávila Padilla, Alonso B. Sánchez y otros, que sería largo ennumerar. La técnica seguida por Nicolás Antonio, se podría calificar de adelantada, ya que podrá tener muchos defectos, debido a las contingencias bibliológicas de su tiempo, pero, tiene mucha similitud con las bio-bibliografías actuales. En ella nos proporciona lo esencial como es: autor, título y pie de imprenta completo <Lugar, editorial y año de edición); menciona traducciones y el nombre a los traductores; cita obras inéditas o en aquel tiempo en elaboración o prensa; lu– gar en donde el lector puede hallarlas; nos regala con anotaciones amenas, en las cuales explica el contenido o asunto tratado en las publicaciones menciona– das; se regocija dando su opinión acerca de la veracidad o simple interés, de tal o cual libro. Amén de las biografías, concisas, pero fidedignas, en casi la generalidad de autores mencionados. Algunas veces las omite o en su defecto, las sintetiza, lo suficiente para formarnos una idea de quién era el nombre pro– puesto, de dónde era y qué otras ocupaciones había tenido. A pesar de que ha sido denominada, como clásica, entre las bibliografías antiguas del Perú en América hispana, es poco, muy poco consultada. ¿Cuál es el motivo? La razón es muy sencilla : la Bibliotheca Hispana, tanto la Nova como la Vetus, están escritas completamente en latín, y esta lengua es hoy poco em– pleada y conocida. Se puede alegar en su abono; el latín utilizado no es el clásico, de enrevesada construcción, sino el vulgar, cuyo orden gramatical es similar al castellano, cosa que facilita la traducción al que tenga algunos conocimientos de la lengua del Lacio. Este discernimiento nos ha llevado a efectuar la traducción de los que con– sideramos peruanistas; de los peruanos de "illo tempore" y americanos relacio– nados con nuestra patria. Acerca de esta atingencia nos informaba Mendiburu : "Así mismo de los americanos dignos de memoria por sus grandes estudios, indi– cando sus obras que escribieron : entre ellos se encuentran 35 peruanos y 19 na– cidos en los demás estados sudamericanos" (S). A través de nuestra búsqueda, hemos hallado 107 peruanistas y 51 americanos, incluyendo naturalmente a los peruanos y limeños -paradójicamente, Antonio hace esta diferencia- y a los que así se decían, por aquel período de nuestra historia. Y finalizando, subtitulábamos el presente cuadernillo de esta manera : bi– bliógrafo peruanista; reseñando a nuestro personaje. ¿Se le puede calificar de tal forma al escritor hispalense? Sí, y con toda certeza, pues traemos por sa– bido, que peruanista es el autor o investigador extranjero, cuya ocupación ha sido la de estudiar nuestro país en todos o en algunos de sus aspectos. Y hemos probado a lo largo de nuestro trabajo, que no de otro modo obró nuestro pro– tagonista, en la ya muchas veces repetida: Bibliotheca Hispana Nova. (7) Palau y Dulcet, Antonio. Manual del librero hispano-americano. T.I., p. 381. (8) Mendiburu, Manuel de. Diccionario histórico ... T.II ., p. 83.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx