Boletín de la Biblioteca Nacional N° 28

76 por esta nueva profesión vengan a fortalecer nuestras filas en la lucha por la mas bella de las causas, cual es la difusión de la cultura. Aprovecho la oportunidad para manifestar mi gratitud al Director de la Bi– blioteca Nacional, a la Cámara Peruana del libro, a los Señores José Bracamonte y Pablo Villanueva y a todas aquellas personas que de una manera u otra han contribuido a la realización de la Semana del Bibliotecario. Agradezco profundamente la asistencia del señor representante del señor Presidente de la República, de las autoridades, de los amigos y colegas que con su presencia realzan este acto. Graciela Sánchez Cerro. "Las Bibliotecas, órganos Esenciales para el Desarrollo del País." La idea moderna de desarrollo comprende tres aspectos esenciales : el eco– nómico, el social y el cultural. Contra lo que comúnmente se cree, el desarrollo constituye una preocupación universal. También los países grandemente adelan– tados se esfuerzan por organizar una política de desarrollo. La planificación es, de este modo, un método de acción política, bien definido, que gana terreno en naciones como Francia, Inglaterra y Estados Unidos. El problema es particular– mente agudo en los países subdesarrollados. El conferenciante señaló las carac– terísticas económicas, sociales y culturales de los países llamados subdesarrolla– dos y mostró cómo muchos de los problemas que se dan en tales países son de ca– rácter circular, lo que agrava su dificultad. Así por ejemplo, la expansión de la educación requiere progreso económico; el progreso económico, a su vez, necesita de la expansión de la educación. El conferenciante sostuvo la tesis de que el círculo se puede romper desarrollando la educación secundaria en todas sus ramas, así como la educación superior, sin que ello implique descuidar el nivel primario del sistema. En su disertación, el conferenciante manifestó que la educación para el de– sarrollo económico comporta profundos cambios tanto en las concepciones como en los métodos y en la organización de los sistemas educativos. Una de las trans– formaciones requeridas es la ampliación de la red de bibliotecas públicas del país. En ningún caso, ni aun en los países altamente desarrollados, los sistemas educa– tivos pueden servir el propósito del desarrollo integral con prescindencia de las bibliotecas públicas. Citó al respecto interesantes estadísticas de los Estados Unidos. En los paí– ses subdesarrollados, la función de la biblioteca pública como órgano de promoción del desarrollo es aun más importante. Culturalmente, estos países se caracterizan por el hecho de que la escuela es en ellos, prácticamente, la única institución pro– motora del desarrollo. En las circunstancias actuales, la escuela, el colegio, la uni– versidad y en general las instituciones educativas no pueden por sí solas atender a la complejidad creciente de funciones que demanda el desarrollo. El desarrollo exige instituciones permanentes de carácter postacadémico. Los países con mayo– res recursos establecen dichas instituciones en las fábricas, los almacenes de co– mercio, las insertan en el propio sistema escolar. La prensa, los museos, las re– vistas, el teatro, etc. diseminan asimismo los conocimientos aportados por la re– volución científica. Los países subdesarrollados no pueden todavía organizar ni sufragar tales medios. Por ello la biblioteca pública aparece en ellos como com– plemento indispensable del sistema escolar constituido por escuelas, colegios y

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