Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27

20 5.- Así lo dejaría entender el hecho de que Carvajal y Robles se hallase presente al otor– gamiento de un codicilo del Correo Mayor don Diego de Carvajal y Vargas (v. inlra nota 36), el 16 de Agosto de 1631, fecha en que por cierto confiesa tener 48 años de edad, poco más o menos. 6.- Doña Leonor, natural de Los Santos de Maimona, era hija de D. Gonzalo de Carvajal y de doña Juana de Vergara. Había testado ante Alonso Hernández; agregó un codi– cilo el 16 de Diciembre de 1615 (Agustín de Atencia, 1615-1617, fol. 299), y confi– rió poder para testar a su sobrino, en 29 de Marzo de 1627 (Melchor de Medina, 1627-1628, fol. 134), revocatorio del testamento extendido el 29 de Marzo de 1623 ante Diego de Zúñiga. En escritura de 16 de Marzo de 1629 designa como sucesor en el mayorazgo a Carvajal y Robles (Melchor de Medina, 1629-1630, fol. 117). En uso de estas facultades, el apoderado extendió testamento en nombre de su tía, el 12 de Julio de 1629, y en 5 de Junio de 1632 provee el cargo de capellán para servir la piadosa fundación (Melchor de Medina, 1629-1630, fol. 387, y 1631-1632, fol. 771 v). 7.- Escritura de 11 de Mayo de 1627, con la aceptación del beneficiario. Melchor de Me– dina, 1627-1628, fol. 199. La eventual inhumación de Carvajal y Robles en San Francisco (donde tam– bién poseían enterramiento los Vargas Carvajal), nos hubiera dado la pista para co– nocer la fecha de su muerte en los libros parroquiales de la Catedral de Lima, pero infortunadamente faltan los que corresponden al período 1609-1651. 8.- Melchor de Medina, 1627-1628, fol. 535. 9.- V. su Relación de mando; el artículo que le consagra Mendiburu en su Diccionario Histórico-Biográfico del Perú (Lima, 1878), III, pág. 238, y Moreyra y Paz Soldán, Biografías de Oidores del siglo XVII y otros estudios (Lima, 19S7), págs. 137-1S2. 10.- Cfr. Aliaga Derteano, «La Casa de Guadalcázar en el Perú», en Revista del Instituto Peruano de Investigaciones Genealógicas (Lima, 19S2-19S3), núm. 6, págs. 44-4S, y Bromley, «La ciudad de Lima en el año de 1630», en Revista Histórica (Lima, 19S9), XXIV, pág. 290 [En adelante : Bromley, I]. 11.- Moreyra y Paz Soldán, ob. cit., págs. 3-22. 12.- Autor de un Tractatvs de officio Fiscalis (Valladolid, 1606, y Madrid, 1639), colacio– nado por Medina en su Biblioteca Hispano-Americana, II, págs. 74-7S y 394-396, en donde se añaden documentos sobre Alfara. El libro más satisfactorio sobre este descollante magistrado es el de Gandía, Francisco de Alfara y la condición social de los indios en el Río de la Plata, Paraguay, Tucumán y Perú (Buenos Aires, 1939). 13.- Bromley, 1, pág. 292. 14.- Sobre don Diego de Vargas Carvajal, Señor de Valero, v. mi obra Los americanos en las Ordenes Nobiliarias (Madrid, 1947), II, pág. 229, y Riva-Agüero, El Primer Al– calde de Lima: Nicolás de Ribera el Viejo, y su posteridad (Lima, 193S), pág. SS. Según Riva-Agüero, Carvajal y Robles era escudero de este don Diego de Vargas Carvajal. 15.- V. Riva-Agüero, «Don Fernando de Castro Bolaño y Rivadeneyra, Gobernador del Callao y General de la Mar del Sur a principios del siglo XVII, y su descendencia en el Perú», en Revista de Historia y Genealogía Española (Madrid, 1929), III, nú– mero 18, págs. S02-506, y Nicolás de Ribera el Viejo y su posteridad, pág. S9. 16.- Los apellidos completos de este defensor de Pisco eran Rojas y Borja, y es el mismo aludido más adelante, en la octava 71. Había alcanzado el grado de General y fué Maestre de Campo del Tercio del presidio del Callao y Cabo de la gentli! de guerra del Partido de lea. No hay que confundirlo con su homónimo el Capitán Diego de Borja, vecino de Pisco, que también tuvo parte en la defensa de esa plaza. Este último practicó en Noviembre de 1624 una probanza de sus servicios con ocasión del ataque holandés a Pisco, y a fin de abonar sus méritos recurre al testimonio de varios participantes en esos sucesos, a los cuales también menciona Carvajal y Robles, a saber Pedro de

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