Boletín de la Biblioteca Nacional N° 26
61 cardo Palma, y una émoción, como he dicho, de que lo sea en una fundación del General San Martín, a cuyo primitivo acervo bibliográfico contribuyó éon ía dona– ción de su biblioteca personal que trajera de Cádiz, con el agregado .de libros pos– teriores, que lo acompañaron en sus campañas. En el aspecto de la ilustración del pueblo y de fundación de bibliotecas, como medio de posibilitarla, traía la Revolución Emancipadora un mensaje surgi– do de la revolución de Mayo en el Río de la Plata, con la fundación de la Biblio- teca de Buenos Aires en 1810. · San Martín, ejecutor del pensamiento de Mayo en los campos de batalla, fue fiel a esa consigna de cultura. Epísodios de su vida así lo demuestran. A su regreso a Buenos Aires, después de la victoria de Chacabuco, el Cabildo :de San– tiago de Chile le asignó la suma de diez mil pesos en onzas de oro para los gas– tos de su comisión. Desde Mendoza, el Libertador pidió que el donativo se desti– nase a la creación de una biblioteca pública en aquella ciudad, en una contesta– ción digna de ser recordada: "Permítame V. S. que destine esos fondos a un es– tablecimiento que haga honor a V. S. y a ese benemérito país; la creación de una Biblioteca Nacional perpetuará para siempre la memoria de esa Municipalidad; la ilustración y fomento de las letras, es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace felices a los pueblos; yo deseo que todos se ilustren en los sagrados derechos que forman la esencia de los hombres libres". Siendo Protector del Perú, no está demás recordar, para completar el pen– samiento sanmartiniano en materia de educación e instrucción popular, lo que afirmaba en la memoria de su Ministro Monteagudo "Exposición de las tareas administrativas de Gobierno, desde su instalación al 15 de julio de 1822", "que la instrucción pública había costado a su celo amargos sacrificios, que había lle– gado el momento de cerrar el templo de Juno para entrar al de Minerva", agre– gando : "La Sociedad Patriótica de Lima y la Biblioteca Nacional, son las prime– ras empresas que ha realizado el Gobierno en medio de las escaceses del Erario y casi al frente del enemigo. Para que las ciencias y las artes se generalicen en un pueblo, es necesario que los hombres ilustrados formen una masa común del caudal de sus ideas, que ellos se comuniquen y analicen delante del público y que el ejemplo de los hombres que piensan, exalte la emulación de los demás" y di– ciendo como final : "La Biblioteca que está próxima a abrirse, presentará a la juventud peruana medios sobreabundantes para enriquecer su inteligencia, y dar expansión a su exquisita sensibilidad". Y cuando como auténtico héroe le llegara su hora de ingratitud, de sinsa– bores y abandono de las tierras liberadas, por haberse cumplido en su persona la sentencia de Séneca, "los rayos hieren las más altas cumbres", tiene aún tiem– po de recordar su querida fundación, diciendo en el discurso de instalación de la Biblioteca, que ella era "más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la in– dependencia". Comprueban estos ejemplos, para honra del nombre americano, que junto con la espada libertadora se abrió el libro en tres capitales de países fraternos emancipados por el genio de nuestro ilustre Capitán, episodios que son toda una definición sanmartiniana práctica en materia de educación e instrucción del pue– blo, a los que debe darse amplia difusión por la trascendencia moral que encierran. Con esa noble ejecutoria del pasado que blasona a esta Biblioteca Nacio– nal, se hacen presente estos libros que hablan de historia naval argentina y de historia monetaria del período hispano en América, especialmente del virreinato del Perú, escritos sin pasión y con auténtico respeto a los principios que rigen la ciencia histórica y también con el deseo muy personal del autor, de crearse un
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx