Boletín de la Biblioteca Nacional N° 25

decantan como signos representativos de los diversos géneros literarios que cul- tivó, que se ha ponderado con justicia el influjo de su revista "Colónida" gra- vitando sobre una generación de intelectuales, que su prosa poética sirve de modelo y estímulo a las juventudes actuales, que se exalta su mérito de con- ferenciante sembrador de cultura e inquietud, que se ve borrosa y lejana ya Ja calumniosa leyenda negra de su muerte, que se ha empezado a captar y a comprender su altivez y desplante intencionados, que los mejores críticos y en- sayistas peruanos y el consenso popular lo ha consagrado, que los iqueños -sus paisanos- lo han perennizado en el bronce indeleble, entregamos a los interesa- dos en conocerlo más una fase, digamos mejor, un aspecto, una parte de su pro- ducción palpitante, escrita sin ánimo literario, un epistolario en que se vuelca con sinceridad sin par y que mucha luz arroja en la comprensión general de su vida y de su obra. En las cartas escritas a su madre, julio de 1913 a febrero de 1914, se adver- tirá fácilmente, además del estilo cortado descuidado por momentos, de los giros sencillos y lenguaje familiar, del dominio fácil del idioma y de la emoción y por momentos pasión, con que carga sus palabras, la extraordinaria capacidad de na- rrador, facultad y destreza que habiendo ejercitado antes llevaría a cimas insos- pechables después. La caricatura. la sátira y la ironía que son notas casi constantes en su obra en prosa, también están presentes en las cartas, pero sobre todo el amor filial, el acercamiento a la tierra, el enraizamiento regional, la ternura amorosa por su familia. No es nuestro deseo, precisamente, extendernos en consideraciones y co- mentarios acerca de las cartas, pero quisiéramos hacer hincapié en el tono y en el contenido sentimental de las mismas. Ellas nos muestran al hombre puro, "lim- pio de corazón" como él reclamaba a los depositarios de su arte, hijo amantisimo, hermano ejemplar, vale decir, la contrapartida del hombre anécdota al que he- mos estado acostumbrados. Nosotros hemos seleccionado diez que consideramos importantes, pues en conjunto se verá que expresan magistralmente toda una di- versa gama de sentimientos, desde el dolor de la despedida, al partir a Italia para hacerse cargo de la Secretaría de la Legación en Roma, hasta la conmoción que le produce la caída del régimen al que sirve. Hemos leído las veinticinco cartas destinadas a su madre que contiene el legajo correspondiente en la Sección de Manuscritos del Departamento de Investi- gaciones Bibliográficas, Manuscritos y Libros raros de la Biblioteca Nacional, las mismas que nos han servido de base para la selección que presentamos. La última, la respuesta a "Máximo Fortis" ha sido publicada. La hemos elegido sin embargo por haber sido escrita después de varios años que las anteriores, los años de su triunfo literario. No obstante consideramos que ella resume en un condensado haz los matices exhibidos en las cartas a su madre. Si este incompleto epistolario logra despertar la atención o el interés del estudioso o del admirador del autor de "El caballero carmelo'', habrá cumplido su cometido. Si el interés va más allá y lo llevara a la Biblioteca Nacional, en- contrará conferencias, discursos, correspondencia, poemas, iconografía, recortes de periódicos sobre sus funerales, volantes, programas, con los que seguramente colmaría su inquietud. Antonio Maurial.

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