Boletín de la Biblioteca Nacional del Perú N° 23
71 escribió muchas paginas en las que la carga de la erudición desborda en ademane• expresivos llenos de gracia y .de pasión positiva. Aquí finalmente se encuentra el marco material dentro del cual perdura el nombre de Raúl Porras y también su es· ¡>íritu de trabajo, de libros y de esperanzas. Esta Sala está abierta desde hace vade" mc•es a todas las generaciones de peruanos que deseen recibir la inspiración de Raúl Po·rras, su amor por la historia, su rigor en la investigación, la severidad con que ju7• gaba su propia obra, el entusiasmo con que trasmitía su saber. Tengo el honor de contarme entre los discípulos que Raúl Porras tuvo en la univeraidaci. Al iniciar mi carrera universitaria recayó sobre mí su inmensa generosi· tlad de maestro atento a las generaciones que despertaban a la cultura del país. Pudlll ingresar en la Universidad, apenas salido del Colegio Alemán, grac:as a su gestión empeñosa, que unida a la de José Antonio Encinas y de José Jiménez Borja, no amen- g.ió sus .,sfuerzos hasta inscribirme en los registros de matrícula del primer año dt> Letras de San Marcos. Menciono el hecho únicamente con objeto de mostrar cuán intenso era el fervor que Raúl Porras tenía para con sus discípulos, aun con aquellos a quienes todavía nadie conocía y también con el propósito de expresar mi reco· nacimiento a él, a Encinas y a Jiménez Borja. Al imprimir la obra LOS CRONISTAS DEL PERU, la Casa Grace ha prestade un s.:rvicio muy señalado a la causa de los estudios académicos del país. En nombre del Ministro de Educación, de la Biblioteca Nacional y de los discípulos actuales y futul'Os de Porras expreso nuestro agradecimiento más rendido a los personeros de Grace, los ~eñores Freeborn, Carlos García Castañeta y Armando Prugue. La impresión de esta obra traduce las nuevas actitudes de los empresarios peruanos. Tales actitudes revelan que en ellos se ha abierto paso la convicción de que para incrementar las in- custrias y el comercio, para desarrollar la economía del país, es preciso desarcollar < oncomitantemente la cultura en todos sus niveles. La prosperidad de la cultura es también la prosperidad de la economía. Estoy seguro de que hoy, en que se conmemora de manera sencilla e ínt:ma el segundo aniversario de la muerte del gran maestro y figura prócer de la cultura pe· r'Uana, el más vehemente deseo de todos los presentes es el de que esta cérémonfa incite a algunos de los discípulos de Porras a escribir prontamente la exégesis integral de su ohra. Es urgente que la generación de historiadores que lo conoció personal· mE'nte y que recibió los dones de la comunicación directa con él, dé cuenta de tan venturosa "xperiencia. Otras generaciones juzgarán su obra, pero la generación de hoy . debe transmitir a las venideras la versión insusbstituíble de cómo la obra animó en ei hombre y de cómo el hombre se exaltó no solamente en la palabra escrita sino también en el aula, en el alma de sus discípulos, en la acción política, en el mundo de la diplc.macia, en el periodismo, en las agudas conversaciones de sobremesa y también en su soledad y en sus temores por el Perú y sus instituciones y en sus afir- maciones del porvenir, afirmaciones que tienen un símbolo en su voluntad final de legar a esta lnst:tución aquel gran tesoro que, al decir de su testamento, había "for· mado íntegramente con su trabajo personal desde los quince años sin haber heredado un solo libro':. Para escribir tal exégesis, tienen los jóvenes de hoy esta hermosa bi- blioteca que Porras no deseaba que fuera objeto de especulación ni de comercio. Nin· guna esp.,culación excepto la del pensamiento desinteresado, ningún comercio excepto el intercambi9 libre de las ideas y los conocimientos. DONACIONES A LA BIBLIOTECA NACIONAL El poeta e intelectual José Alfredo Hernández, legó a la Biblioteca Nacional, 1.268 libros, 1,301 folletos y 555 revistas, colección que fue entregada el 8 de se· tiembre por el In·g. Bernardo· Moravsky, albacea del donante.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx