Boletín de la Biblioteca Nacional del Perú N° 23
ROMERIA DEL PERSONAL A LA 'TUMBA D.EL QUE FUE DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL, DOCTOR CRISTOBAL DrE' LOSADA Y PUGA* Al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento del Dr. Cristóbal de Losada y Puga, quien fuera Director de la Biblioteca Nacional desde julio de 1948 hasta agoa• to de 1961, tuvo lugar ante au tumba, ubicada en el Cementerio de El Angel, una sencilla y ernotiva c"rcmonia. a la que concurrió gran parte del personal y familiar/e• del extinto . En et.ta oportunidad, el Jefe del Departamento de Clasificación y Catalo· gación. D. Ricardo Arbulú Vargas, pronunció laa aiguientea palabras: Familiares del Dr. Losada y Puga: Señores y coleg.is : De nuevo me toca cumplir el honrosísimo encargo de traer aquí, al cabo de un año, la palabra conmovida y reverente del personal de la Biblioteca Nacional ante la tumba de q uicn fue Ja nuestro ejemplar e ilustre Director D'r. Cristóbal de Losada y Puga. Y. si hace un año, a la11 pocas horas de su muerte, lamentamos que nuestra Bi- blioteca qued'lra huérfana de su señorial y eminente . autoridad, hoy, después de los -livers<>s acont<"cimientos que se han sucedido durante los últimos doce meses, parece que su señera figura de Director hubiera cobrado mayor relieve y que, en la gestión que cutnpliera entre 1948 y 1961, recién ahora descubriéramos perfiles de tal-ento, de valor humano y de caballerosidad, que antes no supimos o no pudimos apreciar. E3, desde luego, d:fícil para nosotros, que hemos hecho de la Biblioteca Nacio- nal un hogat espiritual, dejar de recordar siempre a un hombre superior que -con todos los defectos humanos de todos los hombres superiores--- ejerciera la Dirección en ella dejando, después de 14 años de labor constante y eficaz, un rastro moral que en nosotros no se borrará nunca. No podemos olvidar su leal propósito de ser estric- tamente justo, su bondad excepcional, su penetrante y certera comprensión de los pro· ble.1ias de la Biblioteca, su absoluto respeto a las funciones técnicas del personal bi- bliotecario y su en todo instante hidalga y fina cortesía. El hecho de que hoy, al cabo del tiempo, nos encontremos de nuevo los biblio- tecarios y servidores de la Biblioteca Nacional frente a la tumba de Cristóbal de Losada y Puga, demuestra que en nosotros no han muerto dos sentimientos que de modo más justo ennoblecen al hombre: el desinterés y la gratitud. Quiere decir que, para nos- otros, Cristóbal de Losada y Puga todavía no ha muerto. Y este homenaje a su me- moria, que tengo el honor de tributarle en este momento, en nombre del personal de la Biblioteca Nacional, testimonia que continúa en nosotros viviendo en espíritu, que es la única vida posible del hombre en la tierra después de su muerte. Doctot Cristóbal de Losada y Puga; amigo y Director de siempre: tus amigos y amigas de ayer vienen hoy a pedir al Todopoderoso que te conceda la paz, mientras '>'>Sotros "quí en la tierra, tarde como es tradición humana nunca desmentida, empe• zamos a hacerte justic:a en nuestras conciencias. * 30 de agosto de 1962.
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