Boletín de la Biblioteca Nacional Nº 22
9 27 de julio de 1926 Mi querido poeta Sabat Ercasty: Perdone la demora en escribirle, motivada por falta de salud. Créame que siempre he recordado al genial poeta y noble amigo. Frecuentemente me han traí- do noticias suyas amigos escritores. Un día me llegó "El Vuelo de la Noche". Siem- pre el torrente de penetraciones, Emerson de la poesía: un libro en una foja. Esto se lo escribo con toda verdad, aunque desearía detallarlo para que viera mi com- prensión. Se ve que prefiere el verso libre; yo también lo prefiero pero en este libro tiene poesías aconsonatadas tan harmoniosas que prueban su don musical y su maes- tría de todas las formas. Si me encontrara con usted en algún lugar de la tierra, lo vería diariamente, haríamos el paseo de la tarde y conocería mi impresión de sus poemas. Bertha Singerman, nuestra amiga hebrea le habrá contado mi corresponden- cia con su hermanita Paulina una bebé encantadora a quien deseo envíe sus poe- sías, pues recita maravillosamente. Ya ve que a pesar de la distancia estamos cerca. Si tiene algunos números de la extinta revista uruguaya, "El Camino", mándemelos, que se los devolveré en breve. Dígame si ha recibido el "Boletín bibliográfico" con mis versos; y con la promesa de una carta extensa reciba un fuerte abrazo de un fraternal amigo. José M. Eguren. s/c. Lima, Colmena 462. Lima, 12 de mayo de 1931. A Carlos Sabat Ercasty. Querido poeta: Ha transcurrido un año sin tener sus noticias. Yo también he estado lejano, pero recordando siempre a mis grandes amigos del Uruguay. Hoy vuelvo a mi correspondencia y le prometo ser constante. Supongo que habrá recibido mi última colección de poesías; pronto le enviaré mis ensayos estéticos que alcanzan un libro que editará próximamente Enrique Bustamante, nuestro grande amigo. El me trajo noticias suyas y lo recuerda frecuentemente. Mi vida transcurre sin mayor variación. Me tiene de Jefe de Bibliotecas y Museos Escolares, en el Ministerio de Instrucción con grandes ilusiones de conse- guir las mejores publicaciones sudamericanas para colocarlas en estantería preferente y darles propaganda entre los intelectuales, los catedráticos y alumnos universitarios, vecinos de la Biblioteca donde le escribo. Con este motivo desearía una colección de sus obras igual a las que conservo y las publicaciones sudamericanas que pudiera conseguir, gracias a sus inumerables relaciones entre los intelectuales que unánime- mente lo admiran. Desearía que comunicara mi deseo a Juana, a los amigos uru- guayos a fin de obtener sus colecciones completas; pidiéndoles de parte mía, que los remitan sin demora. Le aseguro querido amigo, que nos daría un gran gusto si viniera a visitarnos. Si viaja por América no deje de buscarme.
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