Boletín de la Biblioteca Nacional Nº 22

100 del Ejército del Alto PerÍl. Pues bien, fue allí, en la inquietud de sus noches de vigilia transcurridas en su despacho del cuartel general ele Tucumán, donde la idea salvadora para la causa americana brotó de su cerebro con la espontaneidad característica de los partos fecundos de su imaginación. Comprendió que la lucha sostenida por años en las mesetas ensangrentadas del Alto Perú, con sus vaivencs de triunfos y derrotas, a nada conduciría mientras el virreynato del Perú subsistiera co- mo la base de donde el poderío español descargaba los formidables golpes que anulaban en todas partes las conquistas de la Revolución. No había otra solución que pasar a Chile y, desde allí atravesando el mar, llegar hasta el Perú y paralizar definitivamente el corazón de España en Sud América. Como idea y acción eran dos términos inseparables en la ecuación personal de San Martín, junto a la concepción estratégica del plan, nacían de hecho los ele- mentos indispensables para su ejecución: la expedición militar y la fuerza naval que la haría posible asegurando el predominio en el mar. Era pues, necesario organizar una escuadra para conquistar el dominio en el Pacífico y asegurar en esta forma la independencia de Chile y el éxito de la expedición que liberaría al Perú del yugo español. La revolución americana debía forzosamente extenderse hacia el mar para cerrar el camino por donde España volcaba su poderío militar. Tal fue la concepción salvadora para la causa americana, tal la revelación de su misión providencial: misión repleta de destino y contenido de eternidad. Al obsequiar este busto del Generalísimo D. José de San Martín a esta Casa de Cultura Nacional, cumple la Marina de Guerra del Perú como un homenaje más de su constante reconocimiento hacia el Gran Argentino que, con certera visión de nuestro porvcnir, fundara y organizara nuestra Armada para garantía de nuestra independencia y preservación de nuestros dcrechos soberanos, Armada que hoy re- presenta una trinchera inviolable contra las fuerzas extranjeras que hoy pretendan destruir nuestro sistema democrático dc Gobierno y nuestra civilización cristiana. Lima, 12 de Abril de 1962. PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL Dr. JOSE JACINTO RADA, PRESIDENTE DEL INSTITUTO CULTURAL PERUANO ARGENTINO P.ermitidme, Señor Presidente ele la República, que con vuestra venia diga breves palabras para agradecer la gentil y generosa alusión a mi persona a que acaba de referirse, en su bello discurso, el Señor Ministro de Marina, Almirante Guillermo Tirado, en ocasión de esta ceremonia solemne con la que hemos querido perennizar esta histórica casa de cultura con la efigie escultórica de su Fundador, el General San Martín, tan caro al coraZÓn de los peruanos. Es verdad que estoy presente en este acto por haber sido un elemento de enlace entre el recuerdo que debemos al creador de esta Biblioteca, que él tanto quiso y la obra de reconstrucción realizada por el PI'csidente, doctor Manuel Prado, durante su primer Gobierno en que se construyó no sólo el magnífica edificio que contemplarnos sino que se le dotó dc valiosas colecciones de libros y de documcntos colonialcs, que vinieron a reemplazar el tesoro bibliográfico de' nuestra antigua Biblioteca que un deplorable auto de fe se llevara consigo irremisiblemente pata siempre. Con la colocación del Busto del Libertador San Martín en el sitio de honor preferencial que le corresponde dejamos vinculada nuestra gratitud de peruanos con lo mucho que él hizo como gobernante y como educador en beneficio de nuestro país.

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