Boletín de la Biblioteca Nacional N° 2
(,9. ofrecidas, estamos agregando todos los recursos necesarios para renovar y enriquecer los tesoros' documentales, históricos, científicos y literarios que extendieron su fama más allá de nuestras fronteras y cuya pérdida nos con~ movió profunamente. Con toda mi fé en el poder maravilloso de la Idea, nada omitiré a fin de que la futura Biblioteca cumpla, en la forma más amplia, su función eminentemente social y democrática en un Perú materialmente en~ sanchado y moralmente enaltecido por el esfuerzo solidario y el fervor pa~ triótico de todos' sus hijos. Nuestra política bibliotecaria que con la realización de esta obra alcanzara una de sus más altas expresiones, está produciendp halagadores resultados con el apoyo prestado a las bibliotecas de las universidades y Escuelas Su~ periores, como instrumento de investigación científica y de formación pro~ fesional. y con el establecimiento en múltiples lugares de la República de bi~ bliotecas escolares que vivifican y amplían la instrucción de los niños y ado~ lescentes; de bibliotecas pedagógicas, que reclamaba insistentemente el deseo de perfeccionamiento del Magisterio, y de bibliotecas populares. para elevar eL nivel de cultura cívica, necesaria hoy más que nunca, por la fuerza ava~ salladora de los regímenes democráticos que están venciendo en el mundo al despotismo en todos los frentes de batalla. Con el consejo, la ayuda y el personal especializado de nuestro primer centro bibliográfico, conseguire– mos establecer pautas precisas acerca de la selección de los libros y la ma~ nera de utilizarlos en cada tipo de biblioteca, lo que signifieará un avance considerable en la difusión del gusto por la lectura y en los medios de satis~ facerlo debidamente. Con ser grande la importancia que reviste lo ya hecho y lo que está en vía de ejecución en este ramo, ello representa sólo un aspecto de la amplia protección al desarrollo espiritual del país. Nuestro sistema educacional, des~ desde los Jardines de la Infancia hasta las Universidades, ha sido reforma~ do en sus fines, contenido y métodos, de acuerdo con la realidad de nuestro medio y las aspiraciones colectivas. Las sociedades y academias científicas, artísticas y literarias han recibido constante estímulo y se ha dedicado el mayor interés a la conservación y restauración de los monumentos y reliquias de nuestro pasado. La Sociedad Geográfica, cuya trascendencia naciona~ lista no necesita ser destacada, y el Museo de Bellas Artes, formarán, con el edificio de la Biblioteca y el Templo de San Pedro, ocupando la manzana íntegra, un hermoso conjunto arquiteetón.ico. consagrado al culto de los más altos valores humanos. A poca distancia de éL y complementando tan sig~ nificativo panorama. se levantará el Barrio de la Cultura, donde tendrán ca– bida las demás corporaciones destinadas al elevado ejercicio del pensamiento y de la sensibilidad artística. Señores: Quiero renovar, en esta ocaSlOn, el testimonio de mi reconocimiento a los Gobiernos e instituciones de las Naciones amigas por la simpatía con que se asociaron a nuestra desgracia y por su noble contribución para repará'rla; y, en especial, al Comité Norteamericano Pro Biblioteca Nacional de Lima, al que debemos, en gran parte, la Escuela de Bibliotecarios que hoy inicia sus funciones con la colaboración de distinguidos expertos; y el envío de tres representantes de las bibliotecas estadounidenses, quienes dieron útiles con– sejos y revisaron los planos del locaL Agradezco, igualmente, el concurso eficaz de los destacados miembros de la Comisión nombrada para que sugi– riera las medidas mf}s adecuadas en todo 10 relacionado con la restauración
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