Boletín de la Biblioteca Nacional N° 17-18
38 investigadores, que esa es su función cuotidiana, sino exhibirlos en conjuntos que hagan revivir la figura de un hombre, que muestren la marcha de una corriente ideológica, o que reconstituyan el ambiente de una época. Luego agregó: Ahora nos complacemos en presentar manuscritos y publicaciones que evocan la gran figura de ,Hipólito ,Unánue. Médico, erudito, hombre de ciencia, hombre de estado, agricultor, padre de familia y ciu6adano ejemplar. Unánue es el mismo, a la cabecera del enfermo, en la cátedra universitaria, en el gabinete de trabajo del investigador, en el des– pacho ministerial o en el sosegado y bucólico retiro de sus últimos años; y, cuando se evocan los múltiples aspectos de su vida, toda. ella tan armónica, tan pura, no puede dejar de pensarse que este hombre extraordinario, este hijo de la m'QY amada ciudad de Arica, que realizó a la par el ideal griego del sábio y el ideal bíblico del justo, es uno de los ejemplares humanos más egregios que haya producido nuestra patria. Por eso --dijo al finalizar- la conmemoración, del segundo centenario de su na– cimiento tiene todos los contornos de un homenaje nacional y la Biblioteca se asocia a ella exhibiendo la huella bibliográfica y documental de su vida y de su acción. Luego el Ministro deEd~ación Pública usó de la palabra, diciendo: La exposición Unánue, organizada por la Biblioteca Nacional, es el justo' y merecido homenaje que el país tributa a la figura excelsa del pensador y del maestro, del sabio y del periodista, del intelectual y del patriota. Unánue es, en la evolución de la mentalidad peruana, una de las más altas cum– bres del pensamiento; una de las figuras soberanas de la intelectualidad nacional, y el más celoso defensor, con su sabiduría, de los derechos territoriales del país. Agregó seguidamente: Unánue siente la nacionalidad peruana con todo el vigor '.de su potente int"lecto. Su ,saber, en los campos de la Economía, de la Botánica, de la Zoología, de la Medicina, de la Geografía, etc" no es sino la forma concr~ta que tOJ:l1a su mente, para calificar al Perú como nación digna de ejercitllr el supremo derecho a la libertad y a la cultura. La exhibición que hace la Biblioteca Nacional, de las obras manuscritas de Unánue, ofreciendo a las mentes inquietas del saber, la mejor oportunidad de beber en la fuente misma de la producción del sabio' ariqueño, es un deber grato para el Ministerio de mi cargo. Porque el más noble de los deberes de los Gobiernos progresistas consiste en ofre– cer, a todos los ciudadanos, por' igual, las reliquias de sus héroes, ya sean tesoros artísti– cos o frutos de sus mentes creadoras, que sirvan de estímulo a los estudiosos, para realizar la unión definitiva entre su pasado de gloria y un presente de grandeza. El Ministerio de Educación, destacando la obra de Unánue, como Maestro, sitúa, en su verdadero foco, el valor que asigna a la cultura de la nacionalidad. Porque el Maestro, en UnámÍe, es, en verdad, el matiz más saltante de su' complejísima personalidad. El Maestro en Medicina, en Letras, en Ciencias, en Periodismo y en Arte, fué quien sem– bró ayer, en los días anteriores a la Independencia y vuelve a sembrar, hoy desde esta Sala, las grandes directivas del pensamiento renovador. Y sus discípulos del pasado, los del presente, y los que vengan después, recogerán, de su pensamiento limpio y genroso, el noble estímulo del saber, que es el más valioso y más trascendente de todos los estímulos humanos. Finalizó en los términos siguientes: Como Ministro de Educación Pública, en nombre del Supremo Gobierno, tengo la honra de' declarar inaugurada esta exposición de manuscritos, libros y periódicos del sabio y patriota Hipólito Unánue. La concurrencia pasó luego a visitar la Exposición, a través de sus diversas secciones.
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