Boletín de la Biblioteca Nacional N° 11
154 rra Seca; Sierra Húmeda y Montaña; a los que " los indios llamaron Konti– Suyo, Kolla - Suyo, Chinchay - Suyo y Anti - Suyo", repectivamente. Después de estudiar el medio geográfico y los recursos económicos de las cuatro re– giones dice: "En suma, en las cuatro regiones naturales el hombre aprovechó cumplidamente las oportunidades que le brindara su especial medio geográ– fico". Afirma; que en cada una de las re– giones "existen elementos característi– cos que definen y distinguen a las cul– turas allí incubadas". Hace un estu– dio arqueológico detallado de cada una de ellas. Establece cuatro edades en la civi– lización andina: la Civilización de los Andes Orientales; la de los Andes Oc– cideliltales; la del litoral del Pacífico y la de los Incas. Además, fué publicado en separata, el mismo año y en la misma impren– ta que publicó las Actas. pp. 132, 23 láminas. Toscano, julián. Los signos petrográficos y pictográficos de las primeras colonias del noroeste de la Argentina. En: XVII. l Q pp. 487-488. (942 Resume su memoria diciendo: "las colonias precolombinas del noroeste de la república tenían a su modo un ar– te de escritura". Sugiere el estudio de los restos arqueológicos que existen en esa región. Vhle, Max. Las relaciones prehistóricas en– tre el Perú y la Argentina. En: XVII. l Q pp. 509-540. (943 Después de exponer las distintas opiniones que existen al respetco; es– tablece los puntos de contacto en que mas o menos se encuentran semejan– zas: 1. Período del salvajismo; es ad– misible las relaciones que existieron entre los primitivos habitantes. Ci– ta las posibles relaciones lingüísticas (lengua uro). 2. Período de alfarería draconiana; caracterizada por el estilo geométrico pr~pio del Tiahuanaco se repite en los calchaqui; por las figuras pintadas: caras m~móculas, las colas de animales que terminan en cabezas de serpiente, etc. 3.- Período pre– incaico, se caracteriza: por sus vasos, urnas, tazas; objetos de cobre: campa– nas, placas pectorales, discos, hachas; objetos de madera, faltando estos! úl– timos en el Tiahuanaco, debido al cli– ma desfavorable. 4. Es abundante el material incaico hallado; cuchillos o tumis, topos, cinceles, agujas, copas de madera, conchas marinas del Pa– cífico, etc. Villar Córdova ,Pedro Eduardo. Arqueolo– gía del departamento de Lima. Ca– racteres fundamentales de la arqui– tectura Andino-costeña. En: XXIII pp. 351-382. (944 Sostiene, que los pueblos primitivos de la era primordial, tanto en la Sie– rra como en los valles de la Costa, te– ní'an como medio de sustento: la ca– za, pesca, recolección de plantas y fru– tos silvestres. Luego se ocupa de las otras etapas de la cultura. Al ocupar– se de la arqueología, menciona co– mo una de las' habitaciones típicas en la Sierra el Kullpi (habitación-tum– ba): simple y compuesto. En seguida se ocupa de la arquitectura funeraria y sus tipos de tumbas. Finalmente se refiere a la arqueología religiosa y mi– litar. Wells, j. Robert. A superficial survey of archaeological site near la Oroya, Pe– rú. En: XXVII 2 Q tomo l. pp. 347– 354. (945 A continuación tiene un croquis del lugar objeto de la investigación ar– queológica. Tiahuanaco Ber, Théodore. Ruines de Tiahuanaco. En: VIII. pp. 533-534. (946 Se refiere, a la etimología de Tia– huanaco, y la procedencia de "I.as pie– dras que utilizaron los antiguos pe– ruanos para hacer sus construcciones. Créquit-Montiort. le comte G. de Foui– lles de la mission scientifique fran– caise a Tiahuanaco. Ses recherches ar– chéologiques et ethnographiques en Bolivie, au Chili et dans la Repúbli– que Argentine. En: XIV. Vol. 11 pp. 531-550. (947 Debenedetti, Salvador. Influencias de la cultura de Tiahuanacu en la reglOn del Noroeste Argentino. (Resumen). En: XVIII. Parto 11. pp. 298-300. (948 Afirma, que. el Tiahuanacu ha debi– do extender su cultura hasta el norte argentino, funda su afirmación en que el arte precolombino argentino fué in– ferior al Tiahuanacu los estudios he– chos ha quedado demostrado que su– frió influencia de una cultura superior y que debe haber sido el Tiahuanacu, ademas corrobora su afirmación la si– militud de la técnica de sus huacos. González de la Rosa, Manuel. Les deux Tiahuanaco, leurs problémes et Icur solution. En: XVI. Vol. 11 pp. 405– 428. (949
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