Boletín de la Biblioteca Nacional N° 10

159 Señor Ministro de Educación Pública; Señor Director de la Biblioteca Nacional; Señores: Cuando los soldados de las Naciones Unidas, después de lucha sangrien- ta, hubieron liberado el territorio belga. llegaron a Bruselas las cartas de nues- tros amigos del mundo latino-americano. que con cariñoso anhelo se informa- ban de la suerte de los belgas que habían conocido. Fué entonces que supi- mos hechos que habian pasado en las tierras de Colón durante el período de guerra y que ignorábamos. Es así que, por carta de un amigo peruano, llegó a nuestro conocimiento que la reputada Biblioteca Nacional de Lima había sido completamente destruída por un incendio. Yo conocia ]a Biblioteca, la había visitado en el curso de uno de mis viajes, y me recuerdo que había admirado algunos de los notables incunables v libros rarísimos que poseía. Monseñor Van Wayenbergh. Rector de la Universidad de Lovaina, a quien yo había pedido su concUfSO para el proyecto de aportar una contribu- ción a la reconstrucción ele la Biblioteca de Lima decía: "Nosotros que hemos conocido el profundo dolor de la destrucción de nuestra tan valiosa biblioteca. en 1914, y nuevamente en 1940 podemos mejor que nadie comprender que la pérdida de los numerosos documentos v obras que conservaba la Biblioteca Nacional de Lima fué una verdadera catástrofe para los intelectuales del Perú. y para los americanistas del mundo entero", Este sentimiento era compartido por numerosos intelectuales belgas ami- gos del Perú y cuando la Casa de la América Latina de Bruselas, que es una institución belga sin finalidad lucrativa, tomó la iniciativa de formar una Co- rnisión para ayudar a la reconstitución de la Biblioteca Nacional de Lima, ella encontró inmediatamente todos los apOYO~i deseables, Aceptaron de presidir el Comité de Honor el señor Van Cauwelert. Presidente de la Cámara de Di- putados; el señor Gi11on, Presidente del Senado y el señor Spaak. Ministro de Relaciones Exteriores. Inteoraron también el Comité de Honor el señor Ha- deJin Rothé, Ministro de Bélgica en Lima. el Ministro de Instrucción Pública, los Rectores de nuestras cuatro Universidades y muchas altas personalidades de nuestro mundointe1ectuaL Al lado del Comité de Honor, se formó un Comité Ejecutivo que fué presidido por el Conde Adrien van del' Burch, mien- tras que el que habla, ayudado por el señor Madriamé, Secretario General de la Casa de la América Latina. aseguraba la dirección general de dicho Comi- té que integraron por otra parte veinticinco profesores o profesionales de alta reputación que aceptaron formar cada uno por el ,'amo de su especialidad una lista de las obras más notables publicadas en Bélgica por autores belgas. El Comité se esforzó después de conseguir de los autores, editores o por compras, las obras señaladas. de formar una colección que, además de ser una buena selección es también una buena síntesis de la producción intelectual bel- ga, A ese núcleo que, sin ser completo es sin embargo, muy representativo, hemos agregado los donativos de editores, autores y sociedades científicas y también los donativos del Ministerio de Instrucción Pública v de las Univer- sidades de Bruselas y Lovaina. ' La contribución belga a la reconstitución de la Biblioteca, que en otros tiempos dirigió Ricardo Palma, comprende 1,115 volúmenes que se clasifican como sigue: 213 relativos a la filosofía, la oedagogía ya las cuestiones religiosas; 54 que tratan de bellas artes y artes decorativas; 291 de literatura. ensayos, crítica. novelas, poesía, teatro;

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