273 El penal de Libertad, inaugurado en setiembre de 1972, fue la solución carcelaria que hallaron las Fuerzas Armadas, y posteriormente la dictadura cívico-militar, tras la derrota del Movimiento de Liberación Nacional (MLN Tupamaros) y otras organizaciones guerrilleras en el transcurso de ese año. La isla de Flores, lugar de reclusión de opositores al gobierno dictatorial de Gabriel Terra desde 1934, fue descartada al igual que el penal de Punta Carretas, vulnerado por más de una fuga masiva. 274 Si bien la concesión generaba una suerte de autogestión entre los presos, permitía a la vez al personal militar dedicarse por completo a la vigilancia y represión. 275 Si bien no hay cifras estimativas, un altísimo porcentaje de los presos sabía leer y escribir. Por breve tiempo funcionó alguna vez una escuela para unos pocos iletrados o semiletrados. El nivel educacional en Uruguay era muy alto en ese entonces y la utopía revolucionaria había calado hondo en sectores estudiantiles y profesionales. 276 Roberto Meyer (Paysandú, 1937) estuvo en prisión entre 1972 y1979. Es narrador, periodista y crítico de cine. 277 A modo de ejemplo, para una organización revolucionaria como el MIR chileno, de características similares al MLN Tupamaros de Uruguay y otras de América Latina, «[…] la instrucción del militante debe comprender el conocimiento e información sobre la teoría revolucionaria (el conocimiento y manejo del materialismo dialéctico, el materialismo histórico, la economía política, la historia del movimiento obrero mundial, etc.), el conocimiento e información de la línea política y la historia del partido; de los aspectos “políticos” y “militares” de la estrategia; de la características de la formación social […], su historia, sus clases sociales, sus partidos políticos […], etc.; así como de las técnicas o habilidades prácticas para el desempeño de la tarea partidaria, técnicas de estudio y exposición, de agitación y propaganda, de organización y conducción de grupos, de trabajo de masas, de seguridad, de utilización, reparación y construcción de medios de lucha y combate, de administración de los recursos, etc., es decir, en general, el cómo saber hacer las cosas» (Comisión Nacional de Educación Política del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, 1974). 278 La jerga carcelaria llamó de ese modo a las bibliotecas existentes en cada piso. 279 La biblioteca central fue cerrada por primera vez entre el primero de noviembre de 1974 y el 4 de junio de 1976. En 1979 la Cruz Roja Internacional, único organismo de defensa de los derechos humanos que pudo ingresar al penal de Libertad, la enriqueció con una fuerte donación. El mayor Mario Mouriño y el teniente coronel Fausto González, ambos a cargo del celdario del penal de Libertad, la someterían a dos clausuras más, del 16 de agosto al 3 de noviembre de 1981 y del 5 de febrero al 12 de mayo de 1983. Esta vez la censura se llevó 1300 libros más y alcanzó incluso a algunos de los libros donados por la Cruz Roja Internacional, a la vez que desaparecieron «las bibliotecas de planchada». Se debe la precisión en las fechas a El almanaque de Jorge Tiscornia (2012), facsímil del diario-calendario que elaboró clandestinamente durante sus trece años de prisión. 280 David Cámpora (Paysandú, 1934) estuvo en prisión en 1971 y 1972-1980; fue contador público y escritor. Para la realización de este estudio fueron consultados los ex presos políticos Sergio Altesor, Juan Baladán Gadea, David Cámpora, Edda Fabbri, Lía 381
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