64 La afirmación de Loza (2006) es importante en cuanto considera que el Boletín bibliográfico de San Marcos no fue la primera publicación en el Perú dedicada a los libros y las bibliotecas, la antecedieron, el “Boletín Bibliográfico: Órgano de la imprenta y librería de Carlos Prince, librero e impresor, que circulara entre los años 1888 y 1901; que difundía los nuevos libros que llegaban a su local y el “Boletín de la Biblioteca Nacional”, del año 1919, bajo la dirección de Alejandro Deustua. Sobre el contenido del Boletín Bibliográfico de San Marcos, de acuerdo con su fundador, Pedro Zulen, buscaba servir de información al interesado de las novedades bibliográficas adquiridas por la biblioteca, así como de medio de información de la bibliografía existente en temas puntuales con especial énfasis en los libros publicados en el país. Cajas (2008) menciona el reglamento de la biblioteca de 1926 que puntualizaba que no debe tener menos de 40 páginas por número, periodicidad trimestralmente y su contenido deberá contar cuando menos un trabajo sobre la Universidad, su historia, rectores o profesores eminentes; un estudio bibliográfico de actualidad; la relación catalogada de las obras de reciente ingreso y a la estadística de lectores y obras consultadas (Cajas, 2008, pp. 25-26) La distribución del Boletín era gratuita entre los alumnos y profesores de la universidad, así como a las instituciones que lo solicitaran, sólo en algunos números del año 1924 apareció un aviso indicando que el Boletín había dejado de ser gratuito para costar un sol. Moreno (2007) afirma: “Si hay una revista que esté íntimamente ligada a la investigación humanista en la primera mitad del siglo XX peruano, esa revista es el Boletín Bibliográfico de San Marcos, … Una verdadera joya de la bibliografía nacional.” El contexto en el que aparece el Boletín Bibliográfico es el de la Reforma Universitaria que buscaba la renovación de la enseñanza, abrir el claustro a la sociedad y ampliar vínculos con los movimientos sociales, por eso en los primeros números del Boletín se encuentran colaboraciones de estudiantes y docentes destacados comprometidos con la reforma y la biblioteca. “En suma, puede afirmarse que el Boletín bajo la dirección de Pedro Zulen expresaba un proyecto colectivo universitario”. (Loza, 2006) Cajas (2008) sostiene que no se puede entender a Zulen en la biblioteca, y por supuesto la aparición del Boletín Bibliográfico, sin el apoyo de su amigo y protector Manuel Vicente Villarán, quien, para mayores datos, había trabajado entre 1912 y 1913 como inspector de la Biblioteca y Zulen como auxiliar de la misma.
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