Amazonas : el lenguaje de las aguas

98 Glotones Los aventureros que se embarcaron con Francisco de Orellana surcando el Amazonas buscando el país de la Canela desde el amanecer, en los muchos descansos por las averías de las naves en las ciénagas, buscaban entretenerse con los alimentos: almuerzo, comida, cena y colación eran el único deleite en el calor abrumador. Bajo los árboles siempre había hombres dormidos, y otros con grandes hojas que espantaban en las tardes a mosquitos y zancudos que querían las carnes dulces de los humanos. Por las noches había que cuidarse de fieras y serpientes sigilosas y luego venía la alegría de los comienzos con los gorjeos de los pájaros.

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