90 Estás Estás en ese rincón donde guardo mis libros y paseaste tu mirada cuando viniste, estás en la puerta que entornaste anoche antes de acostarte con tus cobijas y frazadas, estás en el cuerpo que te guarda cada día, lleno de hermosura y penetrante inteligencia, estás en la maloca que imaginamos en el monte, lejos de los decires venenosos de la envidia, estás en el espíritu que me habla cuando caminamos, estás en el centro de mi corazón cada día de mi vida. Es para reconocerte que he nacido y escribo, para ir alrededor de tu halo, alabándote y queriéndote con la fuerza sagrada de toda la especie humana.
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