84 Las muertes asháninkas Nos encontramos en medio de un cosmos. Arriba, el mundo uránico, abajo, el mundo crónico. Somos viajeros, transeúntes, nos estamos yendo siempre, seamos buenos o malos. La muerte abrirá un nuevo camino y luego subiremos o bajaremos en los espacios sagrados. Morimos también en el sueño: en esos instantes somos otros. Otros somos si bebemos las hierbas sagradas de los abuelos. Las lagunas, las rocas, los senderos son aberturas a lo diferente. Los muertos vuelven para hablar con nosotros y precisar sus orígenes. Vagan por los montes y cuidan como duendes lo que hacemos. A veces nos quieren llevar con ellos cuando no ha llegado nuestro tiempo. Entonces el shiriapiri los detiene. Nosotros lo sabemos.
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