82 El paraíso amazónico Antonio de León Pinelo, sabio en manejar pergaminos y los códices, que venía en línea directa de judíos quemados en la hoguera, creía que el paraíso escondía misterios en el centro del Perú, en las plantas y montes amazónicos, y no en el cielo de la luna o el sol, ni en la zona más tórrida del aire, ni en los mismos Campos Elíseos. Imaginaba que había serpientes que volaban y tenían brazos, árboles que eran relojes y otros que despedían luces en la noche, manantiales deleitosos dibujando cruces en las piedras sumergidas. El calor conservaba verdes las plantas, los campos lucían hermosura, el gran río todo lo mantenía, había un verano eterno, una eterna primavera, el Edén estaba en el Amazonas y otros ríos
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