78 muy cerca y lleva agua y vituallas al fallecido que atraviesa el río del fin y del comienzo y se pierde en la inmensidad de la vida eterna. Así somos los iquitos. No cambiamos la amada soledad por baratijas. Defendemos con dientes y cuchillos nuestra tierra. Podemos morir, claro que sí, sin entregar nuestros principios.
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