66 Los iquitos Era el centro de la tierra, que ahora se llama Loreto. Los iquitos disfrutaban de los ríos y los árboles, de los pájaros y de las flores. Bellos eran sus días y sus noches. Las mujeres ocupadas de los sembríos y los hombres con sus arcos y sus flechas enfrentando a las fieras. Todo era así, hasta que llegaron los blancos, con sus hachas y sus balas y sus libros sagrados. Anacachuja en el río Tigre agrupó a los lugareños y con algunos de los suyos, dialogó con los sacerdotes, que le ofrecieron baratijas y espejos y cuchillos. Nunca les dijo que no, hacía vagas promesas, nunca les dijo que sí, mañana tal vez. No quería cambiar sus creencias naturales por un Dios de los libros que pedía sumisión y ofrecía felicidad en la otra vida, en la muerte. Un día se alejó río abajo y se hizo la noche.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx