50 Dimensiones Nuestros hijos, ya formados en el vientre de la madre, de ella reciben nuevos genes una marca en sus órganos, en su inteligencia desmedida, en cada una de sus palabras la piedra que lanzan al río más tarde será agua o aire o voz de la mujer que los llama para que no se disparen como balas. Vivimos un mundo de tres dimensiones, pero son dos las que los ojos detectan. La cuarta dimensión existe y permite atravesar con los ojos lo sólido con la magia de los duendes, es lo inefable del mundo, la voz de los bosques y las madres.
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