Amazonas : el lenguaje de las aguas

121 Lo que acaba Cada vez me es más complicado coincidir en algo con el amigo de tantos años. Hay demasiadas cosas prohibidas, asuntos o nombres que hay que callarse y esos silencios suenan como aldabonazos. Cómo está la familia, digo para no hablar de sus divorcios. Pregunto por sus padres en plena senectud, y le digo que los míos han muerto hace mucho tiempo. El reloj sigue su marcha, pasa una hora en este pueblo de ceja de selva. Nos despedimos, aliviados. No tengo nada que decirle al amigo de la adolescencia. Regreso a mi hospedaje y empiezo a hablarle al gato.

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