118 Palmeras Son dos hileras de palmeras casi llegando a Moyobamba. Las rodean orquídeas en el suelo, levantando su belleza en ese césped milagroso que tiene en la lluvia sustento. Ese cielo añil parece pintado por un duende de los ríos que sube desde las profundidades hasta confundirse con las aves en el horizonte que a lo lejos vemos. Cuando avanza la tarde, el sol se va yendo. Deja una paleta de colores que va cubriendo todo lo alto, inunda nuestros corazones, y quedamos en silencio.
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