107 Nefelíbata Tú eres la rosa fluida que aparece en todo mi tiempo y mis lugares. Vas en el centro del río Nanay volando por encima de las aguas, asombrando con tu belleza a monos y pájaros. Excelencia vestida de rojo y blanco bajo el amarillo sol del atardecer. Aquí te contemplo, en los recodos de las corrientes, insuflando vida en los caparazones de las tortugas y en los afilados dientes de los lagartos negros y en mi corazón que es tu cabaña cuando descansas. Luego te prodigas, Nefelíbata en los espacios estelares, y a todas partes llevas el humus de la tierra que amamos.
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