102 Barcos en Iquitos Los barcos viajaban por la montaña, por los senderos escarpados, a lomo de mula o en las espaldas de la gente de la sierra y la costa. Iban completitos, sin que faltara una bisagra, los iquiteños salían noveleros, ante ese espectáculo nunca visto. La carcaza se iba armando, y luego los motores, la diminuta habitación del capitán, el galpón para los marineros, el lugar de las herramientas y vituallas, la popa, hermosa con su bandera, la proa, con su espolón para abrirse paso. Nadie imaginaba que esas galanuras iban a terminar en el fondo de las aguas, mezcladas con el lodo y las arcillas, como antiguas curiosidades para buzos y para ratones de biblioteca, y para niños asombrados de que en el Amazonas se hundieran todititas las embarcaciones.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx