Alicia a través del espejo

mejor que podía, consigo dentro: lo cual representaba una ejecución tan extraordinaria que logró que Alicia se distrajera y olvidara por un momento a su airado hermano. Pero no lo logró del todo y acabó rodando por el suelo, enrollado en el paraguas, del que sólo le asomaba la cabeza: y ahí quedó, abriendo y cerrando la boca, con los ojos muy abiertos... - Pareciéndose más a un pez que a cualquier otra cosa -pensó Alicia. -¡Naturalmente que estarás de acuerdo en que nos batamos en duelo! -dijo Tweedledum con un tono un poco más tranquilo. -Supongo que sí -dijo malhumorado el otro mientras salía del paraguas- sólo que, ya sabes, ella tendrá que ayudarnos a vestir. Así que los dos hermanos se adelantaron mano a mano en el bosque y volvieron de allí al minuto con los brazos cargados de toda clase de cosas... tales como cojines, mantas, esteras, manteles, ollas, tapaderas y cubos de carbón...

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