Alicia a través del espejo

pizca más real -observó Tweedledee- y además no hay nada de qué llorar. -Si yo no fuera real continuó Alicia, medio riéndose a través de sus lágrimas, pues todo le parecía tan ridículo- no podría llorar como lo estoy haciendo. -¡Anda! Pues, ¡no supondrás que esas lágrimas son de verdad? -interrumpió Tweedledum con el mayor desprecio. -Sé que no están diciendo más que tonterías - razonó Alicia para sí misma- así que es una bobada que me ponga a llorar. -De forma que se secó las lágrimas y continuó hablando con el tono más alegre y despreocupado que le fue posible-: En todo caso será mejor que vaya saliendo del bosque, pues se está poniendo muy oscuro; ¿creéis que va a llover? Tweedledum abrió un gran paraguas y se metió debajo, con su hermano; mirando hacia arriba respondió:

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