Alicia a través del espejo

a cada ronquido. -Me parece que se va a resfriar si sigue ahí tumbado sobre la hierba húmeda -dijo Alicia, que era una niña muy prudente y considerada. -Ahora está soñando -señaló Tweedledee- ¿y a que no sabes lo que está soñando? -¡Vaya uno a saber! -replicó Alicia- ¡Eso no podría adivinarlo nadie! -¡Anda! ¡Pues si te está soñando a ti! -exclamó Tweedledee batiendo palmas en aplauso de su triunfo-. Y si dejara de soñar contigo, ¿qué crees que te pasaría? -Pues que seguiría aquí tan tranquila, por supuesto -respondió Alicia. -¡Ya! ¡Eso es lo que tú quisieras -replicó Tweedledee con gran suficiencia-. ¡No estarías en ninguna parte! ¡Como que tú no eres más que un algo con lo que está soñando!

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