Alicia a través del espejo
muy fresco y sombreado. -Bueno, al menos vale la pena -dijo mientras se adentraba bajo los árboles-, después de haber pasado tanto calor, entrar aquí en este... en este... ¿en este qué? -repetía bastante sorprendida de no poder acordarse de cómo se llamaba aquello-. Quiero decir, entrar en el... en el... bueno... vamos, ¡aquí dentro! -afirmó al fin, apoyándose con una mano sobre el tronco de un árbol-. ¿Cómo se llamará todo esto? Estoy empezando a pensar que no tenga ningún nombre... ¡Como que no se llama de ninguna manera! Se quedó parada ahí pensando en silencio y continuó súbitamente sus cavilaciones: - Entonces, ¡la cosa ha sucedido de verdad, después de todo! Y ahora, ¿quién soy yo? ¡Vaya que si me acordaré! ¡Estoy decidida a hacerlo!
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