Alicia a través del espejo

-Bueno, pues primero están los tábanos, que están siempre molestando a los caballos - reanudó Alicia, llevando la cuenta con los dedos. -¡Vale! -le interrumpió el mosquito-: Pues allí, encaramado en medio de ese arbusto, verás a un tábano de caballitos de madera. También él está todo hecho de madera y se mueve por ahí balanceándose de rama en rama. -¿De qué vive? -preguntó Alicia, con gran curiosidad. -Pues de savia y serrín -respondió el mosquito-. ¡Sigue con esa lista! Alicia contempló al tábano de caballitos de madera con gran interés y decidió que seguramente lo acababan de repintar porque tenía un aspecto tan brillante y pegajoso; y entonces continuó: -Luego, está la luciérnaga.

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