Alicia a través del espejo
tranquilamente bajo un árbol... mientras el mosquito (pues no era otra cosa el insecto con el que había estado hablando) se balanceaba sobre una rama encima de su cabeza y la abanicaba con sus alas. Ciertamente que se trataba de un mosquito bien grande. -Tendrá el tamaño de una gallina -pensó Alicia. De todas formas, no se iba a poner nerviosa ahora, después de que había estado charlando con él durante tanto rato como si nada. -¿...entonces, a ti no te gustan todos los insectos? -continuó su pregunta el mosquito, como si no hubiera pasado nada. -Me gustan cuando pueden hablar -respondió Alicia-. En el lugar de donde yo vengo no hay ninguno que hable. -¿Cuáles son los insectos que te encantan -le preguntó el mosquito- en el país de dónde
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx