Alicia a través del espejo

rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte... -¡Un país bastante lento! -replicó la Reina-. Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido. -No, gracias; no me gustaría intentarlo -rogó Alicia-; estoy muy a gusto aquí... sólo que estoy tan acalorada y tengo tanta sed... -¡Ya sé lo que tú necesitas! -declaró la Reina de buen grado, sacándose una cajita del bolsillo-. ¿Te apetece una galleta? A Alicia le pareció que no sería de buena educación decir que no, aunque no era en absoluto lo que hubiese querido en aquel momento. Así que aceptó el ofrecimiento y se comió la galleta tan bien como pudo, ¡y qué seca estaba! ¡No creía haber estado tan a punto de ahogarse en todos los días de su

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