Alicia a través del espejo

¡Las reinas, ya se sabe, han de guardar su dignidad! Se puso en pie y se paseó un poco..., algo tiesa al principio, pues tenía miedo de que se le fuera a caer la corona; pero pronto se animó pensando que después de todo no había nadie que la viera. -Y si de verdad soy una reina -dijo mientras se sentaba de nuevo- ya me iré acostumbrando con el tiempo. Todo estaba sucediendo de manera tan poco usual que no se sintió nada sorprendida al encontrarse con que la Reina roja y la Reina blanca estaban ambas sentadas, una a cada lado, junto a ella; tenía muchas ganas de preguntarles cómo habían llegado hasta ahí, pero tenía miedo de que eso no fuese lo más correcto. -Pero, en cambio

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