Alicia a través del espejo
lloro porque me acuerdo tanto, de aquel anciano que otrora conociera... De mirada bondadosa y pausado hablar... Los cabellos más canos que la nieve... La cara muy como la de un cuervo, los ojos encendidos como carbones. Aquel que parecía anonadado por su desgracia y mecía su cuerpo consolándose... Susurrando murmullos y bisbiseos, como si tuviera la boca llena de pastas, y que resoplaba como un búfalo..., aquella tarde apacible de antaño..., asoleándose sentado sobre una cerca. Al llegar a las últimas palabras de la balada, el caballero recogió las riendas y volvió la cabeza de su corcel por el camino por donde habían venido. -Sólo te quedan unos metros más - dijo- bajando por la colina y cruzando el
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